Nación oficializó el RIMI: las claves del nuevo plan para potenciar inversiones y dar alivio fiscal a las Pymes

A través del decreto 242/2026, el Gobierno reglamentó el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). El plan busca atraer capitales locales y extranjeros con beneficios fiscales para quienes incorporen tecnología, infraestructura y genética superior en un plazo de dos años.

Por Redacción

El riego por pivote central es una de las principales inversiones impulsadas por el RIMI para mejorar la eficiencia productiva en Neuquén y Río Negro. Foto: archivo Juan Thomes.

El Gobierno nacional dio un paso decisivo para incentivar el aparato productivo con la reglamentación del RIMI. El decreto 242/2026, publicado este lunes 13 de abril, establece las pautas para un esquema que busca mejorar la competitividad de las empresas argentinas, fomentar el empleo y potenciar las exportaciones bajo un marco de sostenibilidad y previsibilidad.

El RIMI está diseñado específicamente para un segmento del entramado empresarial que requiere de un impulso extra para escalar sus operaciones. Podrán ser beneficiarios aquellos sujetos que acrediten su condición de micro, pequeña o mediana empresa, abarcando hasta el tramo 2 del escalafón oficial.

Asimismo, el régimen contempla la inclusión de entidades sin fines de lucro, siempre que se encuentren debidamente registradas ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). Para que el acceso a los beneficios sea efectivo, los interesados deberán contar con el certificado MiPyME vigente al momento de iniciar el ejercicio fiscal de la primera inversión.


¿Qué tipo de inversiones están alcanzadas en el plan RIMI?


La reglamentación es precisa respecto a qué se considera una inversión productiva. El foco está puesto en la incorporación de bienes de capital y bienes de informática y telecomunicaciones que sean nuevos:

  • Agro y genética: incluye sistemas de riego, mallas antigranizo y animales de genética superior para reproducción.
  • Infraestructura: obras civiles que presenten un avance menor al 30% al momento de la vigencia de la ley.
  • Energía: equipos para la generación, transporte y almacenamiento de energías renovables, además de tecnologías de eficiencia energética.

Es importante señalar que quedan taxativamente excluidos los automóviles y cualquier tipo de inversión en activos financieros o de portfolio que no tengan un destino productivo directo.


Beneficios fiscales y condiciones operativas del RIMI


Uno de los puntos centrales del RIMI es el alivio fiscal. El régimen establece un cupo anual para la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA), con un tope de hasta el 50% de dicho cupo, priorizando a los solicitantes según la antigüedad y la magnitud de sus saldos acumulados.

La reglamentación establece pisos de inversión diferenciados según el tamaño de la empresa, calculados en dólares netos de IVA. Para el sector agropecuario, se definió un incentivo de alto impacto:

  • Escala de inversión: los mínimos van desde los US$ 150.000 para micro empresas, US$ 600.000 para pequeñas, US$ 3,5 millones para medianas tramo 1 y US$ 9 millones para las tramo 2.
  • Excepción para el campo: las inversiones en sistemas de riego, mallas antigranizo y bienes semovientes (genética) no tienen monto mínimo. Además, estas inversiones se amortizan en solo un año.

Para garantizar la transparencia y el cumplimiento, la normativa exige que los beneficiarios no poseen deudas firmes o exigibles ante el organismo recaudador. Finalmente, para el cálculo del monto mínimo de inversión que debe completarse en dos años, se tomará como referencia el tipo de cambio comprador del Banco Nación del día anterior a la facturación.


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