El agotamiento de los grandes portafolios petroleros abre una oportunidad para Vaca Muerta y Argentina
Un informe de BCG advierte que hasta el 80% de las mayores compañías de petróleo y gas enfrentarán caídas significativas de producción hacia 2040. En Argentina, la calidad de los portafolios, resulta clave para competir en una nueva etapa del sector.
La sostenibilidad, la seguridad y la asequibilidad energética enfrentan una presión cada vez mayor. Tras una década de menor reinversión en exploración y producción de petróleo y gas se suma una demanda de hidrocarburos que ha sido más persistente de lo previsto, así como un entorno geopolítico que genera mayor incertidumbre sobre el suministro mundial de energía.
De acuerdo con el más reciente informe de Boston Consulting Group (BCG) y el Center for Energy Impact, Securing the Oil and Gas Resources of the Future, hasta el 80 % de las principales compañías de petróleo y gas registrarán una reducción en sus niveles de producción hacia 2040.
La mayoría enfrentará caídas de entre el 20 % y el 50 %, mientras que un grupo más reducido podría ver disminuir su producción en un 60 % o más. El estudio analiza cómo el desafío de sostener la longevidad y calidad de reservas transformará el panorama competitivo del sector y cuáles serán las estrategias que permitirán a las compañías mantener la solidez de sus portafolios durante las próximas décadas.
Para Argentina, los hallazgos del informe cobran especial relevancia en un momento en el que el desarrollo de Vaca Muerta continúa consolidándose como uno de los principales motores de crecimiento del sector energético.
En ese contexto, la capacidad de sostener inversiones, incorporar tecnología y desarrollar reservas de manera eficiente será determinante para fortalecer la competitividad del país y aprovechar el potencial de uno de los recursos no convencionales más importantes del mundo.
“Después de una década marcada por una mayor disciplina en la asignación de capital, la longevidad de los portafolios vuelve a convertirse en una prioridad estratégica. El sector necesita retomar inversiones selectivas para reemplazar la producción que se pierde a medida que declinan los activos existentes», señaló Leonardo De Lella, Managing Director & Partner de Boston Consulting Group (BCG).
«Para Argentina, este desafío coincide con la oportunidad de consolidar el desarrollo de un recurso de clase mundial como Vaca Muerta y convertirlo en producción a escala, competitiva y sostenible en el tiempo, fortaleciendo el posicionamiento competitivo del país y contribuyendo a la creciente demanda energética global”, sostuvo De Lella.
¿Solo con exploración alcanza?
Si bien la exploración continuará siendo una herramienta para fortalecer los portafolios de algunas compañías, el informe señala que no será una solución para todos los actores y difícilmente constituirá la principal fuente de reservas hacia 2040. La mayor parte de la oferta futura provendrá de la producción existente y de recursos que ya están en desarrollo o han sido descubiertos.
El análisis de BCG muestra que los resultados de la exploración están altamente concentrados. Incluso con niveles similares de inversión, las empresas con mejor desempeño generan significativamente más valor que sus competidores.
La diferencia radica en la combinación de capacidades de subsuelo y una gestión disciplinada de exposición de capital mediante desarrollo por etapas, objetivos cercanos a infraestructura existente y la incorporación temprana de socios estratégicos que permitan reducir la exposición financiera antes de las etapas de mayor inversión.
El estudio también identifica a la tecnología como uno de los principales factores para extender la vida útil de los activos de exploración y producción. Las compañías con capacidades técnicas diferenciales pueden crear valor de dos maneras complementarias: incrementando la recuperación de los recursos que ya poseen y utilizando esas capacidades como una llave de acceso a reservas que hoy permanecen fuera de su alcance.
En los recursos existentes, la oportunidad es significativa: algunos de los mayores operadores de yacimientos convencionales del mundo recuperan menos de la mitad del promedio alcanzado por empresas comparables. A su vez, en shale, las tecnologías de recuperación mejorada podrían duplicar los factores de recobro hasta aproximadamente un 15%, aunque las alternativas tecnológicas aún están en desarrollo.
La tecnología también puede convertirse en un factor de acceso en mercados donde una parte importante de los recursos permanece aún bajo control estatal. En esos casos, las capacidades técnicas pueden ser decisivas para que una compañía sea elegida como socio. Aspectos como el conocimiento del subsuelo, la capacidad de ejecución o la innovación pueden marcar la diferencia.
Este desafío cobra mayor relevancia porque, según el informe, el 45% del valor presente neto de los recursos líquidos aún disponibles en el mundo se encuentra en mercados controlados por los Estados o con acceso restringido. En el caso del gas natural, esa proporción alcanza el 35% de la producción acumulada proyectada. Para los gobiernos, maximizar el valor de esos recursos requerirá atraer socios con las capacidades adecuadas y ofrecer marcos estables, términos claros y una alineación genuina de intereses.
“La capacidad de desarrollar portafolios competitivos a largo plazo volverá a ser un factor clave para diferenciar a las compañías del sector. Pero contar con recursos, por sí solo, no garantiza una ventaja competitiva. Las compañías que se destaquen serán aquellas que tengan una estrategia de renovación de portafolio coherente con sus capacidades, su posición financiera y las áreas donde cuentan con ventajas diferenciales. Para Argentina, esto implica seguir fortaleciendo la competitividad y las capacidades tecnológicas alrededor de activos estratégicos como Vaca Muerta”, concluyó De Lella.
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