Rechazan enviar a prisión al poblador acusado de homicidio en un paraje cercano a Bariloche: seguirá con domiciliaria

El hombre tiene más de 70 años y buen estado de salud. Por eso la fiscalía pidió que lo trasladen a una unidad penitenciaria. El juez lo rechazó porque dijo que es un planteo a considerar solo para las penas definitivas.

Por Redacción

Un hombre que está acusado de dar muerte a otro en mayo de 2025 en el paraje Pipilcura, cerca de Villa Llanquín, continuará en prisión domiciliaria, según lo dispuesto hoy por el juez de revisión Sergio Pichetto, quien rechazó el pedido de la fiscalía y la querella para que le dicten la prisión preventiva en un establecimiento penal.

El acusado es Carlos Sandoval, quien tiene más de70 años, y desde el año pasado cumpleprisión en una vivienda de Bariloche. Buena parte del planteo esgrimido por el fiscal Gerardo Miranda giró en torno a su estado de salud. Dijo que no presenta ninguna patología de gravedad y citó un informe de la médica forense y también undictamen psiquiátrico para sostener que podía cumplir la prisión preventiva en un centro penitenciario, a pesar de su avanzada edad.

“La edad por sí sola no alcanza (para concederle una prisión domiciliaria), hay doctrina legal en ese sentido -sostuvo el fiscal-. Es una facultad delegada al juez pero no una obligación imperativa”.

Insistió en que “su estado de salud es bueno y tampoco tiene alteraciones en sus capacidades psíquicas”, lo cual permitiría imponerle una prisión efectiva. Miranda argumentó que existían “indicios de riesgos procesales” y que la causa “avanzó a un estadio superior” con el reciente control de acusación, y señaló también como otra razón de peso que “la pena en expectativa” si lo declaran culpable sería de 12 años de prisión.

El abogado querellante Rodolfo Rodrigo adhirió a la petición y elogió “la solvencia y la erudición” expuesta por el fiscal, pero esa coincidencia no alcanzó para torcer la decisión del juez.

Sandoval enfrenta un juicio por homicidio simple, acusado de matar de un escopetazo a Diego Manuel Sixto. Luego de una discusión en la que Sixto le pegó en el brazo con un rebenque, Sandoval ingresó a su vivienda, salió con un arma de caza y le disparó a quemarropa.

En diciembre pasado fracasó un principio de acuerdo para cerrar el caso en un juicio abreviado, con una pena de 12 años de prisión para Sandoval, porque a último momento se opusieron los familiares de la víctima.

A pesar de la gravedad del episodio, el imputado desde el año pasado espera el avance del proceso bajo prisión domiciliaria en razón de su edad. El abogado defensor Nahuel Benac dijo que no había motivo para cambiar esa condición y se opuso a la revocatoria. Lo fundó en la edad de su asistido y “en el principio de inocencia, que todavía lo abarca”. Señaló que según el código procesal no corresponde imponer prisión preventiva efectiva para personas mayores de 70 años que no tengan declaración de rebeldía ni hayan incumplido una medida cautelar.

Benac habló de la “superpoblación carcelaria” que existe en Bariloche, lo cual impide alojar personas sin condena por tiempo prolongado “y menos a un mayor de 70 años” y citó incluso “la situación de una expresidenta (por Cristina Fernández) que está cumpliendo prisión domiciliaria por circunstancias de edad” y sin necesidad de demostrar un deterioro grave de salud.

El rechazo a la imposición de un régimen más severo

El juez Pichetto denegó el agravamiento de la medida cautelar y resolvió que no correspondía dictar la prisión preventiva efectiva para Sandoval. Argumentó que la fiscalía “basa su solicitud en un artículo relacionado con el cumplimiento de la pena”, lo cual todavía no ocurrió, y esa podría ser la situación solo una vez que se realice el juicio oral. Recordó que hoy lo que pesa sobre Sandoval “es una medida cautelar” y si existen riesgos procesales, ni la fiscalía ni la querella expusieron “de qué manera esos riesgos no pueden ser suprimidos con la prisión domiciliaria”.

Selñaló a modo de ejemplo que sería atendible el planteo si en la vivienda del acusado no hubiera conectividad de internet, lo cual impediría el seguimiento electrónico, o si el principal testigo viviera en la casa de al lado, con lo cual podría presionarlo sin salir de su domicilio. Pero insistió en que el buen estado de salud, a pesar de la edad superior a 70 años, “o el simple hecho de que avanzó la causa” no eran motivos para agravar las condiciones de detención.


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