Elecciones en Colombia: el derechista De la Espriella dio el batacazo y definirá la presidencia en el balotaje
El excéntrico abogado superó al senador oficialista Iván Cepeda en la primera vuelta. El presidente Gustavo Petro desconoció los resultados preliminares y elevó la tensión política. La disputa final será el próximo 21 de junio.
El derechista Abelardo de la Espriella y el senador izquierdista Iván Cepeda disputarán la presidencia de Colombia en un balotaje. La definición electoral tendrá lugar el próximo 21 de junio. A través de sus redes sociales, el actual mandatario Gustavo Petro cuestionó los primeros números oficiales tras los comicios de este domingo.
El abogado logró el primer lugar en las urnas y cosechó el 43,7% de los votos. Por su parte, el candidato oficialista quedó en la segunda posición tras alcanzar el 40,9% de los sufragios. A su vez, la senadora Paloma Valencia -apadrinada por el expresidente Álvaro Uribe- ocupó el tercer puesto con poco menos del 7%.
El rechazo de Petro y las promesas de «El Tigre»
Petro objetó de manera pública la validez del recuento provisorio conocido como preconteo. «El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante, sus datos no son norma pública, como presidente no acepto los resultados del preconteo», sentenció el jefe de Estado.
El llamado «preconteo» en Colombia es el primer recuento de votos hecho por los órganos electorales, y tiene por objetivo informar a la ciudadanía sobre los resultados. Estos se tornan oficiales una vez confirmados mediante el escrutinio, que suele coincidir con el conteo preliminar.
El mandatario aclaró luego que solo acatará las cifras definitivas emitidas por las comisiones escrutadoras.
Sin posibilidad de reelección, Petro termina su mandato con menos desempleo y salarios más altos, pero en un contexto de recrudecimiento del conflicto armado marcado por atentados con coches bomba, drones explosivos y el asesinato de un precandidato presidencial, según precisó AFP.
Neuquén, en un juego de equilibrios
El festejo de la ultraderecha en Colombia
Del otro lado, De la Espriella celebró la victoria desde la ciudad de Barranquilla con un video. «Vamos a cambiar la historia de Colombia para siempre», aseguró el dirigente de 47 años.
El candidato conservador -admirador de mandatarios como Donald Trump y Nayib Bukele- promete megacárceles, bombardeos y mano dura contra el crimen en un país que atraviesa una crisis de seguridad por la expansión de los grupos armados financiados por el narcotráfico.
El aspirante opositor apuntó de lleno contra la clase política tradicional. «Vamos a celebrar esta victoria de los nunca, de los que nunca hemos vivido de la teta del Estado«, remarcó.
Apodado «El Tigre», el jurista representa a un sector del electorado que reniega de la clase política tradicional, a quienes llaman «los de siempre». Su triunfo significó un golpe contra la izquierda, que lideraba las encuestas desde el inicio de la campaña. Y también contra la derecha tradicional del influyente expresidente Álvaro Uribe (2002-2010).
«Hoy más que nunca estamos firmes por la patria», concluyó haciendo un saludo militar en el video, acompañado de su familia desde la caribeña ciudad de Barranquilla.
El perfil del postulante oficialista en Colombia
Cuando era profesor de filosofía, Iván Cepeda encontró baleado a su padre, un político comunista asesinado por agentes estatales. Frente al cadáver clamó justicia, en la primera aparición pública de una agitada carrera que lo tiene cerca de ser presidente de Colombia.
Agentes estatales aliados con paramilitares acribillaron al dirigente en 1994, un crimen que marcó la vida y profesión del candidato de 63 años: se convirtió en defensor de derechos humanos, sufrió el exilio y ganó cuatro elecciones al Congreso donde opositores de derecha los tachan de marxista convencido.
Su padre Manuel Cepeda fue uno de los más de 5.700 miembros de un partido de izquierda asesinados en medio de una campaña de terror. A pocos pasos del cuerpo del político y periodista en una vía de Bogotá, el joven dio una entrevista en televisión con asombroso aplomo.
«Le pido a quienes tienen que ver con la justicia que hagan algo en contra de esta ofensiva contra los dirigentes de izquierda», dijo.
Otras muertes lo marcaron: la de su madre, víctima a los 37 años de un tumor cerebral, y el asesinato de Bernardo Jaramillo Ossa en 1990, padrino político y entonces candidato presidencial.
Por la persecución contra su padre, desde los tres años se exilió en Checoslovaquia, Cuba y Bulgaria.
Al regresar al país se puso del lado de las víctimas del conflicto armado, realizó un papel clave en el proceso de paz de 2016 que desarmó a las FARC, ha sido legislador (2010-2026) y ahora uno de los opcionados para suceder a su aliado Gustavo Petro, el primer izquierdista en la presidencia del país.
Aunque vivió en países del bloque de la Unión Soviética, rechaza los modelos tradicionales soviéticos y apuesta por un «capitalismo productivo» y «diverso». Se define como un «progresista». Mientras, sus detractores lo llaman «heredero de las FARC» por la relación de confianza que estableció con los jefes rebeldes durante el proceso de paz.
«Venimos a profundizar las reformas y acelerar las transformaciones sociales que el país clama con urgencia para hacerlas irreversibles», dijo en uno de sus discursos frente a una plaza llena.
Con información de AFP.
Comentarios