Huelga general este jueves en Francia y nuevas marchas multitudinarias presionan a Emmanuel Macron
Las manifestaciones marcan el pulso de los últimos meses del mandato del Ejecutivo. La oposición reclama que responda a las demandas.
Miles de trabajadores en huelga, a quienes se sumaron estudiantes, se manifestaron este jueves en Francia contra el aumento del costo de la vida y para reclamar un «salario digno«, en nuevas movilizaciones nacionales. Las protestas están sacudiendo los últimos meses de la presidencia del centroderechista Emmanuel Macron, quien debe abandonar el poder en mayo.
Las manifestaciones han estado marcadas por disturbios y saqueos, en especial la del 17 de octubre.
Marchas simultáneas y huelga general en Francia
Las autoridades contaron 270.000 manifestantes en 180 marchas, una hora antes del inicio de la manifestación en París, a llamado de los sindicatos. «Nada nos detendrá. Lo único que pondrá fin a la movilización es la respuesta a las reivindicaciones», aseguró la líder de la CGT, Sophie Binet, en la capital.
Los sindicatos piden una revalorización del salario mínimo interprofesional, un aumento del conjunto de los salarios, más justicia fiscal y la preservación de los servicios públicos, y apoyan a los estudiantes de liceo que reclaman desde septiembre mejores condiciones de estudio.
La pérdida de poder adquisitivo, simbolizada en el alza de los precios del combustible, está en el centro del creciente malestar social, pero el gobierno tiene un margen de maniobra limitado, máxime cuando busca sanear las arcas públicas con un fuerte ajuste fiscal en 2027.
La Torre Eiffel, el icónico y turístico monumento de París, también cerró sus puertas por la «huelga nacional».
«Estamos hartos»: los reclamos en Francia
En la segunda economía de la Unión Europea, una de cada dos personas declara que le resulta difícil salir adelante con los recursos de su hogar, según el barómetro publicado el miércoles por varias organizaciones, entre ellas la principal central sindical, CFDT.
Sylvie Larneury, de 61 años, directiva del sector sanitario, y su pareja, también de 61 años y especialista en informática, siguieron el paro para poder sumarse a la marcha en la ciudad Clermont-Ferrand.
«Estamos hartos. No nos estamos muriendo de hambre, pero tenemos que ayudar a nuestros hijos aunque hayan estudiado», dijo.
«Ya no soportamos tanta injusticia social», agregó la mujer, que denunció un «gobierno represivo que defiende sus propios intereses y no los de la mayoría».
En Lyon, el viticultor Martin Thiberge ve las manifestaciones como un punto de encuentro para gente de todos los sectores de la sociedad. «Queremos vivir de nuestro trabajo, ganar un salario digno», afirmó.
Macron «termina su mandato como ha gobernado: solo contra todos», aseguró en la cadena Public Sénat la líder ecologista, Marine Tondelier, para quien el gobierno tendrá «complicado» responder a una «convergencia de luchas».
Nuevas movilizaciones en Francia
Los estudiantes de liceo lanzaron la jornada con el bloqueo de centros, al considerar insuficientes algunas respuesta del gobierno a sus reclamos, como modificar el sistema de admisión a la universidad.
«Seguimos con el movimiento porque no nos escuchan. Estamos aquí para intentar cambiar las cosas», aseguró a AFP Luce, de 15 años, en Estrasburgo.
Según las autoridades, sólo 81 de los 3.700 liceos de Francia sufrieron bloqueos, mientras que la Unión Sindical de Estudiantes de Liceo (USL) elevó a 1.000 los centros cerrados.
En París, las fuerzas de seguridad impidieron algunos bloqueos e incluso lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a los jóvenes manifestantes.
Además de los estudiantes, los chalecos amarillos, que relanzaron en octubre sus protestas contra el costo de la vida, e incluso agricultores de la organización Confederación Campesina, también se unieron a la jornada de huelga.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 policías y gendarmes, prometiendo «una respuesta extremadamente firme» ante posibles desórdenes.
Pero el gobierno también está bajo presión por su gestión de las protestas y la prohibición de manifestaciones.
Asociaciones de jueces, de abogados, sindicatos y organizaciones de defensa de derechos humanos denunciaron un «giro autoritario» para acallar «toda voz discordante».
La indignación debería seguir manifestándose más allá del jueves: los chalecos amarillos llamaron a una concentración el sábado en la plaza de la Concordia en París, pese a que está prohibida.
Y, junto con sindicatos y asociaciones por el derecho a la vivienda de Italia, Portugal, España, Bélgica, Grecia y Reino Unido, también convocaron «manifestaciones coordinadas» contra el costo de la vida a finales de noviembre.
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