Reino Unido avanza en la cooperación militar con Chile por Malvinas y busca blindar el proyecto petrolero ante Trump
Andy Burnham dialogó con el mandatario trasandino para defender la autodeterminación de los británicos que habitan las islas y estrechar los vínculos comerciales. La estrategia geopolítica de Londres incluye una oferta para fabricar fragatas de guerra en Magallanes y un contacto directo con el líder estadounidense la explotación offshore que actualmente lideran el consorcio israelí Navitas Petroleum y su socio británico Rockhopper Exploration.
El primer ministro británico, Andy Burnham, mantuvo una conversación telefónica con el presidente de Chile, José Antonio Kast, para solicitarle apoyo diplomático y garantizar la autodeterminación de los habitantes de las Islas Malvinas. El diálogo entre ambos mandatarios también abarcó el fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de defensa, seguridad, ciencia y comercio.
De acuerdo a la información difundida por la agencia EFE, un comunicado oficial de Downing Street precisó que ambos dirigentes coincidieron en «la necesidad de que el Reino Unido y Chile trabajen juntos para modernizar sus capacidades de defensa». Asimismo, reconocieron la existencia de «oportunidades comerciales sin explotar» entre las dos naciones y acordaron estrechar los lazos económicos.
La comunicación al más alto nivel consolida una estrategia de seducción por parte del Reino Unido sobre el país sudamericano. Londres busca un socio continental en el Pacífico Sur que sirva de respaldo logístico y económico a los intereses británicos en el archipiélago, un factor clave si la explotación petrolera avanza en los próximos meses.
La explotación petrolera y el llamado a Donald Trump
La ofensiva diplomática de Burnham no se limitó a la región sudamericana. Según difundió La Nación a partir de medios británicos, el primer ministro mantuvo una conversación en idéntico sentido con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Durante el llamado, el líder europeo le remarcó la importancia de «respetar el derecho de los habitantes del archipiélago a desarrollar sus recursos naturales».
El objetivo de esta comunicación es contener las presiones impulsadas por la Argentina ante el Tribunal del Mar de Hamburgo. El gobierno británico busca despejar la sombra de inseguridad jurídica que pesa sobre las empresas estadounidenses interesadas en sumarse al proyecto petrolero Sea Lion.
Estas compañías norteamericanas temen ser sancionadas por la Argentina si cooperan directa o indirectamente con la explotación offshore que actualmente lideran el consorcio israelí Navitas Petroleum y su socio británico Rockhopper Exploration.
Fragatas de guerra y la ruta hacia Puerto Argentino
El acercamiento entre Londres y Santiago se profundizó esta semana tras la visita del canciller chileno, Pérez Mackena, al Reino Unido. El diplomático regresó a su país con una propuesta formal de la compañía británica Babcock International Group para transferir tecnología y comenzar a construir fragatas de combate Arrowhead 140 en los astilleros de Asmar, ubicados en la región de Magallanes.
La oferta militar había comenzado a edificarse a principios de mes cuando el exvicealmirante de la Royal Navy y director ejecutivo de Babcock Marine, Nick Hine, visitó Chile. A esto se sumó el reciente viaje del embajador británico en Santiago, David Concar, a la ciudad de Punta Arenas.
Allí, el diplomático recorrió la zona junto al alcalde Claudio Radonich para destacar «la cooperación entre la Armada británica y la Armada de Chile» y respaldar la infraestructura antártica combinada. El encuentro sirvió además para oficializar la ruta marítima comercial entre Punta Arenas y Puerto Argentino, cuya operatoria fue encargada a la empresa naviera Eastern Island.
La preocupación argentina por el giro de Chile
El fortalecimiento del eje entre el Reino Unido y Chile generó una fuerte preocupación en la Argentina, alimentada por las recientes declaraciones del ministro de Defensa trasandino, Fernando Barros. El funcionario chileno se refirió a la disputa territorial destacando «dos siglos de soberanía en las islas de parte de un país amigo como es el Reino Unido», sin utilizar en ningún momento el término colonialismo.
Días después de esa definición, Barros anunció una especie de relanzamiento y desarrollo para la región de Magallanes. En ese marco, el ministro de Defensa no solo confirmó la relación comercial directa con las Islas Malvinas y el restablecimiento de la ruta marítima, sino que comunicó que el gobierno de Kast duplicará el presupuesto de defensa para esa zona austral, elevándolo a un total de US$ 2.885 millones.
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