Piden prisión superior a los seis años
Finalizó el juicio a Herrmann por disparar a Direne en Valcheta. El tribunal evaluará el caso y leerá la sentencia el 1 de agosto.
JUDICIALES
Una condena superior a los seis años más una inhabilitación mayor para la tenencia de armas pidieron el Fiscal de Cámara, Fabricio Brogna, y el querellante Emiliano Gallego para Juan Herrmann, autor de los dos disparos que impactaron en el cuerpo de Jacinto Direnen en un hecho ocurrido en la zona de chacras de Valcheta en abril de 2011. No El Fiscal le imputó “lesiones gravísimas” con el agravante del uso de arma que el imputado no estaba autorizado a portar, solicitando una pena de seis años y seis meses de prisión, mientras Gallego pidió seis años y tres meses por “homicidio en grado de tentativa”. Por su parte el abogado defensor, Manuel Maza, reclamó la absolución del imputado al fundamentar que se trató de una legítima defensa. Subsidiariamente reclamó que en el caso que el Tribunal considere que hubo un exceso en esa defensa, Herrmann sea condenado a una pena que no signifique su privación de la libertad, teniendo en cuenta que es una persona socializada y que este hecho es el único cometido en sus 66 años.
Para el fiscal la prueba reunida no sostiene lo señalado por Herrmann que en el hecho se defendió ni lo argumentado por Direne que aseguró que el imputado lo quiso matar, teniendo en cuenta la actitud posterior de quien disparó que fue en busca de ayuda al herido. Consideró que hubo una desproporción del medio utilizado “escandalosamente superior”, diferenciando el uso de un palo por parte de la víctima y un arma de fuego en poder del agresor, planteando dudas en la intención de matar de Herrmann. De allí su acusación por “lesiones gravísimas”.
“Pudo matarlo pero no lo hizo”
Por su parte Maza al margen de fundamentar que el imputado actuó en legítima defensa dedicó parte de su alegato a refutar al querellante, quien destacó el efectivo poder el arma utilizada que con un solo disparo pudo terminar con la vida de Direne pero “no fue así, ni con dos se terminó la vida de la víctima”, sostuvo la defensa. Negó que la vida de Direne para Herrmann equivalga a la de un chancho “porque en el caso de cazar un jabalí con dos tiros y lo tiene como a Direne estoy seguro que termina matando al animal y no fue así con la víctima”. Al cuestionamiento que Herrmann aprovechó la soledad del lugar y la indefensión de la víctima “habla a favor de mi defendido porque lo podría haber matado”, negando golpes posteriores denunciados por la víctima y su abogado. “Una pateadura con dos balazos en el cuerpo lo habría terminado de matar”, agregó.
Concidió con la querella en la tranquilidad de Herrmann en la audiencia “a diferencia de la víctima que cuando declaró tuvo que ser advertido por el Tribunal que mantuviera la forma porque estaba en una audiencia”.
Gallego señaló en su alegato que Direne “no se murió por obra y gracia del señor”, agregando Maza “.. del señor Herrmann que fue a buscar a los peones para que pidieran auxilio y de los médicos que lo atendieron. No había nada que obstaculizara la muerte de Direne sino hubiera sido como consecuencia del accionar defensivo en ese momento del mismo que teóricamente le quiso quitar la vida. Fue el que quizás le pudo quitar la vida pero también el primero que se la defendió”.
Maza también destacó lo señalado por la querella en cuanto a que la inversión de Direne “en su chacrita de tres hectáreas es superior a los dos millones de pesos”, agradeciendo el dato “porque eso no se condice con la acción civil que ustedes han iniciado donde han manifestado en el juzgado de Paz que necesitan un beneficiio de litigar sin gastos porque no cuentan con el dinero suficiente para iniciar el juicio por daños y perjuicios”.
Tampoco coincidió con el fiscal que caracterizó a la vara como un palito y disintió con la calificación de lesiones gravísimas ante la imposibilidad de engendrar de Direne que “ojalá no sea así pero no existe ningún informe que lo indique”. Tampoco acordó con el no uso de una de sus piernas al caminar apoyado en un bastón. “Con dificultad pero la usa, por suerte, anda en cuatriciclo, conduce y hasta ha desfilado manejando un tractor en la fiesta del pueblo. Tengo la sensación que estamos ante la presencia de dos Direne, uno que camina con bastón y otro que se para bruscamente para mostrar las cicatrices en su cuerpo como lo hizo en la audiencia. Otro que llora y otro ustedes tuvieron que parar cuando increpó a mi cliente señalándolo con el dedo y con cara de furioso”.
DeViedma