Con un traspié en redes, Bullrich tomó distancia del Gobierno por el modelo económico

En una publicación, la jefa del bloque de senadores oficialistas pidió “que el cambio llegue a las familias, a las empresas, a cada argentino”, pero después lo corrigió para no alimentar la interna.

Patricia Bullrich junto a Karina Milei. Foto @patobullrich

Un traspié en redes sociales dejó a la vista un nuevo gesto de distancia de Patricia Bullrich hacia la gestión de Javier Milei. La jefa del bloque oficialista en el Senado hizo una publicación con un sutil reclamo para reorientar el modelo económico, pero poco después atemperó el texto para no sumar un foco de conflicto con la Casa Rosada. El hecho no pasó inadvertido y fue leído como otra señal de autonomía por parte de una figura clave de La Libertad Avanza.

En su posteo original, Bullrich escribió: “El rumbo es el correcto. Lo que necesitamos ahora es más velocidad en los resultados para lograr que el cambio de sienta en la vida cotidiana”. Pero luego subió el tono de su mensaje: “Que (el cambio) llegue a las familias. Que llegue a las empresas. Que llegue a cada argentino”.

Poco después, el tuit fue corregido y se reemplazó la última parte por la siguiente: “No es fácil, pero el esfuerzo para que podamos construir un país normal y con futuro”. También agregó: “Este camino es parte de un proceso de transformación profundo”. Cerca de Bullrich evitaron hacer comentarios sobre la marcha atrás, que volvió a poner en escena la interna oficialista.

El cortocircuito forma parte de un debate más amplio sobre el orden macroeconómico y su impacto en la micro. Sin ir más lejos, este jueves, organizaciones sindicales y sociales marcharon al Ministerio de Economía en reclamo de medidas para aliviar el sobreendeudamiento de las familias, un fenómeno que se agudiza pese al discurso oficial.

Horas antes del cortocircuito con la Rosada, Bullrich había marcado otra diferencia al anunciar modificaciones en el proyecto de Ley de Sociedades del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. La senadora reveló en pleno debate que negoció con aliados retocar el polémico capítulo de las sociedades automatizadas para garantizar que haya personas físicas o jurídicas como responsables de estas nuevas empresas gestionadas por algoritmos.  

Del lado de Diputados pusieron en duda que el anuncio haya tenido la venia de la Casa Rosada. “Es parte de su estrategia política”, dicen. La máxima de Martín Menem, presidente de la Cámara, es no meterse en las negociaciones que lleva adelante Bullrich en el Senado para evitar conflictos y, mientras tanto, empezar a “meter goles” en Diputados. Pero la siguen de cerca y no le pierden pisada.

A diferencia del optimismo que exhibe la Casa Rosada (el vocero presidencial, Adrián Ravier, pronosticó en su última conferencia que Milei será reelecto en primera vuelta), Bullrich sostiene en privado que ningún candidato de los que hay en danza está en condiciones de evitar un balotaje. También sabe que, a pesar de las negociaciones que hay en marcha, los votos para la reforma electoral todavía no aparecen.

El enigma Bullrich todavía no está resuelto. Días atrás, la legisladora dio a entender que ponía en pausa su aspiración a gobernar la Ciudad de Buenos Aires en pos de un acuerdo con el PRO, que quiere retener su cuna electoral. “Yo no puedo pensar en la Ciudad de Buenos Aires cuando está en discusión este acuerdo político”, dijo en una entrevista, después de haber coqueteado en redes con una candidatura.

Bullrich sigue masticando bronca por el caso de Manuel Adorni. En público y en privado, repite que el escándalo judicial del exjefe de Gabinete obstruyó al Gobierno y que se tardó demasiado tiempo en soltarle la mano. Un tiempo que, según la jefa de la bancada libertaria, se desaprovechó para avanzar con la agenda legislativa.

Sin ir más lejos, Bullrich cree que la ley de propiedad privada (que perdió los capítulos de Tierras y Manejo del Fuego) habría tenido otra suerte si se hubiese votado antes de que estallara el caso Adorni, que desplazó de la agenda a todos los demás temas.

Además de la figura de Adorni, el otro tema que dividió aguas entre la titular de la bancada oficialista y el Gobierno fue el pliego de la jueza María Verónica Michelli, que fue vetado por Milei tras conocerse su parentesco con un periodista que investiga al poder, Hugo Alconada Mon. En aquella votación, Bullrich recurrió a la “objeción de consciencia” y se abstuvo, en lugar de votar en contra.

Corresponsalía Buenos Aires.


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