«Podés juntar cinco millones de personas, pero la restricción presupuestaria sigue ahí»: el Gobierno redobla la apuesta luego de la marcha universitaria
El subsecretario Alejandro Álvarez minimizó el impacto de la movilización nacional. Aseguró que la Ley de Financiamiento «nació muerta» y denunció que un graduado en Artes le cuesta al Estado $423 millones.
El día después de la masiva movilización federal, la Casa Rosada decidió no ceder. Lejos de una lectura conciliadora, el subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, relativizó el peso de la protesta y ratificó que la billetera estatal no se moverá.
“Vos podés juntar cien mil, un millón o cinco millones de personas, pero al otro día la restricción presupuestaria sigue estando ahí”, sentenció el funcionario.
Para el Gobierno, la ley de financiamiento aprobada por el Congreso carece de validez fáctica porque no especifica de dónde saldrán los fondos. “La ley nació muerta porque viola el primer principio presupuestario”, explicó Álvarez, sugiriendo que la normativa quedará suspendida automáticamente pese a la presión social, en diálogo con Radio Mitre.
El foco en la ineficiencia: carreras con baja convocatoria de estudiantes
Álvarez cargó contra lo que denominó una «desvirtuación completa» del sistema, denunciando que parte del presupuesto se destina a sostener estructuras políticas en lugar de formación académica. Para graficarlo, expuso casos de carreras con una mínima tasa de estudiantes como las licenciaturas en Clarinete, Filosofía, Saxo, y Cultura y Lenguajes Artisticos.
Según el funcionario, intentar trasladar recursos de estas áreas hacia carreras estratégicas, como Ingeniería, genera fuertes resistencias internas en las universidades.
La brecha de costos: cuánto cuesta un graduado, según el Gobierno
El subsecretario puso bajo la lupa la diferencia abismal de costos entre las distintas casas de estudio y especialidades. Los indicadores que maneja el Ministerio de Capital Humano arrojan cifras que el Gobierno considera insostenibles:
- Ingeniero (UTN): le cuesta al Estado $50 millones.
- Artista (UNA): demanda $423 millones.
“Si se reciben cinco o seis juntos, nos van a salir cuatro mil trescientos millones”, ironizó el funcionario, quien además adelantó que buscarán implementar «indicadores objetivos» para repartir el presupuesto, una metodología que, según denunció, no existe hace 40 años.
En otro tramo de sus declaraciones, Álvarez puso en duda dos pilares del sistema actual: el ingreso irrestricto y la gratuidad para no residentes.
Sobre los aranceles a extranjeros aseguró que las universidades ya están autorizadas a cobrarles, pero no lo hacen. “La Constitución dice que vengan a habitar el suelo argentino, no a parasitar el suelo argentino”, disparó.
En simultáneo, valoró los sistemas de cupos y exámenes de ingreso de otros países, argumentando que el ingreso libre es inviable si no hay financiamiento detrás y criticó el rol de los hospitales escuela, señalando que la función de la universidad no es dar salud de forma «infinita», sino generar graduados.
Comentarios