Proponen destinar el 50% de las retenciones al petróleo y gas para financiar las rutas de Río Negro y otras provincias hacia Vaca Muerta

El proyecto de ley fue presentado por el diputado Marcelo Mango (Frente Grande-Unión por la Patria) en el Congreso y plantea crear un Fondo Federal para financiar el mantenimiento, reparación y construcción de rutas vinculadas con la actividad hidrocarburífera. También incluye corredores de otras provincias y las rutas nacionales transferidas a las jurisdicciones.

Por Redacción

La traza de la Ruta Nacional 22 en el Alto Valle. Mientras Nación formalizó la concesión de ocho tramos viales en el país, el gobernador Alberto Weretilneck firma este lunes en Casa Rosada el traspaso del corredor y de la Ruta 151 a la provincia de Río Negro. (Foto: archivo Juan Thomes)

El proyecto de ley presentado en el Congreso plantea crear un fondo federal para sostener, reparar y ampliar la infraestructura vial de Río Negro vinculada con la actividad hidrocarburífera. La iniciativa incluye las rutas nacionales transferidas a las provincias y también corredores provinciales y municipales que cumplan una función logística para Vaca Muerta.

El diputado nacional por Río Negro Marcelo Mango, del Frente Grande-Unión por la Patria, presentó el proyecto de ley para crear el Fondo Federal para la Infraestructura Vial de Vaca Muerta, destinado a financiar la construcción, reparación y mantenimiento de las rutas utilizadas por la actividad hidrocarburífera. La propuesta establece que el Estado nacional destine al menos el 50% de los derechos de exportación que recauda por las ventas al exterior de petróleo y gas a esa infraestructura.

La propuesta parte de un planteo sobre el impacto que tiene el crecimiento de la actividad hidrocarburífera sobre la red vial. Por esos corredores circulan camiones con arenas, equipos, tubos, maquinaria, agua, combustibles y otros insumos, además del transporte de trabajadores y prestadores de servicios.

“No es razonable que la Nación recaude derechos sobre la exportación de petróleo y gas mientras las provincias afrontan con recursos propios el mantenimiento de las rutas que permiten producir y exportar esos hidrocarburos”, sostuvo Mango.

El proyecto establece además que los recursos del fondo serán adicionales a las regalías hidrocarburíferas, la coparticipación y otros recursos provinciales. Tampoco podrán utilizarse para reducir otras transferencias que correspondan a las provincias.


Qué rutas podrían entrar y qué pasa con la 22 y la 151


Uno de los puntos centrales de la iniciativa es que no limita el fondo a las rutas ubicadas dentro de Neuquén y Río Negro ni establece un listado cerrado de corredores.

El denominado Sistema Vial Estratégico de Vaca Muerta podría incorporar rutas nacionales, provinciales y municipales cuando tengan una función logística vinculada con la producción, procesamiento, transporte o exportación de los hidrocarburos. También contempla accesos, circunvalaciones, variantes, puentes y distribuidores necesarios para atender el tránsito generado por la actividad.

Incluso podrían incorporarse rutas de otras provincias si se demuestra que cumplen una función logística para Vaca Muerta. La Dirección Nacional de Vialidad deberá identificar las provincias, municipios y regiones atravesadas por cada corredor.

Para definir esa red, el proyecto le encomienda a Vialidad Nacional la elaboración de un Plan Maestro Vial de Vaca Muerta, que deberá relevar el tránsito pesado, el estado de conservación, las obras inconclusas, las zonas urbanas afectadas y las necesidades de ampliación, entre otros aspectos.

En ese esquema también quedan comprendidas las rutas nacionales cuya administración haya sido transferida, delegada o encomendada a las provincias. En los fundamentos, Mango pone como ejemplo a Río Negro, donde la provincia asumió responsabilidades sobre las rutas nacionales 22 y 151, corredores que el proyecto vincula con el Alto Valle y la actividad hidrocarburífera.

La iniciativa plantea que la Ruta 22 es un eje central de la Patagonia norte por su conexión entre áreas productivas, Vaca Muerta, puertos, pasos internacionales y otras rutas nacionales. También advierte que el crecimiento de la producción requiere obras que vayan más allá del mantenimiento, como variantes, circunvalaciones, accesos y duplicaciones de calzada.

“El peso de Vaca Muerta dentro de la producción nacional justifica que una parte de los ingresos aduaneros obtenidos por la exportación de hidrocarburos sea reinvertida en la infraestructura pública que hace posible su explotación, transporte y salida hacia los mercados”, señaló Mango.

Según los fundamentos del proyecto, en julio de 2026 Vaca Muerta concentró aproximadamente el 70% de la producción argentina de petróleo y el 61% de la producción de gas. El texto sostiene que ese nivel de actividad generó una presión creciente sobre rutas que, en distintos casos, fueron transferidas a las provincias sin una fuente de financiamiento específica acorde con esa demanda.


Cómo se repartiría el fondo y cuánto dinero podría generar


La propuesta establece que como mínimo el 60% de los recursos anuales se destine a rutas existentes, incluyendo tareas de mantenimiento, reparación, rehabilitación y terminación de obras. Hasta el 40% podrá utilizarse para nuevas rutas, ampliaciones, circunvalaciones, variantes y conexiones.

Para distribuir el dinero destinado a las rutas existentes se utilizarían tres variables: 40% según los kilómetros-carril incorporados al sistema, 40% de acuerdo con el tránsito pesado vinculado con Vaca Muerta y 20% según un índice de criticidad vial, que contempla el estado de conservación, la siniestralidad, las obras inconclusas y los riesgos de interrupción.

En cuanto a las nuevas obras, deberán priorizarse de acuerdo con el tránsito actual y proyectado, su conexión con áreas productivas, parques industriales, terminales y puertos, la reducción de la siniestralidad y del tránsito pesado en zonas urbanas y la disminución de costos logísticos.

Los fundamentos incluyen además una estimación sobre el potencial de los recursos. Tomando como referencia las exportaciones de petróleo crudo y gas, el proyecto calcula que, bajo un escenario teórico de una alícuota uniforme del 8%, los derechos de exportación podrían alcanzar unos USD 647,5 millones. Con una afectación del 50%, unos USD 323,8 millones irían al fondo. El propio texto aclara que la recaudación efectiva podría ser menor.

El proyecto también incorpora un mecanismo para evaluar el impacto de las exenciones y beneficios aduaneros, incluidos los vinculados al RIGI, sobre los recursos disponibles para infraestructura. El informe anual deberá contemplar las exportaciones exentas, la recaudación que se dejó de percibir y si aun destinando el 100% de los derechos efectivamente cobrados existe una insuficiencia para financiar las obras prioritarias.

Mango cerró la presentación con un planteo que resume el objetivo de la iniciativa: “Vaca Muerta no puede desarrollarse sobre rutas destruidas, obras paralizadas, accesos inseguros y travesías urbanas saturadas de camiones”. El proyecto propone, en ese sentido, que una parte de los recursos generados por las exportaciones hidrocarburíferas se destine a la infraestructura pública que permite sostener esa actividad.


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