Alzheimer en América Latina: la falta de diagnósticos y presupuesto frena el acceso a ensayos clínicos

Alzheimer’s Disease International (ADI) advierte que el 70 % de las personas no reciben un diagnóstico a tiempo. Denuncian que, sin políticas públicas e infraestructura, se dificulta  acceder a los avances.

Septiembre es el Mes Mundial del Alzheimer, una iniciativa para visibilizar la enfermedad. (Foto ilustrativa).

La investigación de tratamientos contra el Alzheimer avanza, pero ese progreso no garantiza que sus beneficios lleguen a América Latina. «No es que la gente no quiera participar, sino que no hay promoción de estos ensayos en cuanto a la infraestructura y las políticas públicas», sostuvo Diego Aguilar, director regional para las Américas de Alzheimer’s Disease International (ADI).

El informe de ADI registra 158 posibles terapias en 192 ensayos clínicos. Esos estudios requieren unos 55.000 participantes, aunque se estima que deben convocarse cerca de 350.000 voluntarios para cubrir los cupos. Casi la mitad de los 6.763 centros activos registrados para ensayos de medicamentos contra el Alzheimer se concentra en América del Norte y países de ingresos altos.

«Usualmente los gobiernos no le dan prioridad a este tema. UNICEF alertó sobre un descenso muy importante en cuanto a la natalidad, y eso significa que el envejecimiento poblacional de América Latina, y particularmente de los países del Cono Sur, va en aumento. Nuestros países están envejeciendo mucho más y se necesita poner todo el foco en cómo vamos a envejecer en los próximos 50 años», subrayó Aguilar.

Por qué hay poca participación en la investigación contra el Alzheimer


Septiembre es el Mes Mundial del Alzheimer, una iniciativa para visibilizar la enfermedad, promover el diagnóstico temprano y combatir el estigma que rodea a las personas con demencia. Cada 21 se conmemora, además, el Día Mundial del Alzheimer.

Antes de que finalice el mes, el referente señaló que la concentración de centros fuera de buena parte de América Latina limita las oportunidades de acceso a los estudios. También reduce la presencia de pacientes de la región en investigaciones en la que los resultados podrían orientar futuros tratamientos. Para Aguilar, ampliar la participación exige fortalecer la infraestructura, más allá de buscar más voluntarios.

El diagnóstico es otra barrera. Según la estimación de ADI que citó Aguilar, el 70 % de las personas que ya presentan síntomas de demencia no recibe un diagnóstico. Sin una evaluación, tampoco llegan a conocer las opciones de atención o las oportunidades de participar en investigaciones.

A las dificultades de acceso se suma el estigma. Aguilar indicó que los síntomas suelen atribuirse a la edad, lo que retrasa la consulta. «Un diagnóstico, lejos de ser una sentencia de muerte, abre mil posibilidades», afirmó. Las pruebas de biomarcadores en sangre ya están disponibles en algunos centros de Argentina, principalmente en Buenos Aires, pero su acceso todavía es limitado.

El referente reclamó continuidad y presupuesto para las políticas públicas. Mencionó el plan nacional de demencia que Chile sostiene desde 2017 y cuestionó la falta de fondos asignados al plan anunciado por el Ministerio de Salud en Argentina mediante la Resolución 279/2026.

«Un plan que no tiene presupuesto es la nada misma», enfatizó. Para Aguilar, esa responsabilidad estatal abarca tanto la investigación como la prevención y la atención de quienes viven con demencia.

Cuáles son los tratamientos más avanzados contra el Alzheimer


Mencionó que los tratamientos más novedosos para el Alzheimer son lecanemab y donanemab, dos medicamentos dirigidos a personas que se encuentran en etapas tempranas. Son anticuerpos que ayudan a eliminar depósitos de beta-amiloide, una proteína que se acumula en el cerebro de quienes lo padecen.

Se los conoce como terapias modificadoras de la enfermedad: a diferencia de los fármacos que alivian síntomas, buscan intervenir sobre uno de los procesos biológicos asociados con su desarrollo.

Los ensayos clínicos mostraron que pueden retrasar de forma moderada el deterioro cognitivo y funcional en determinados pacientes. Explicó que no curan el Alzheimer, no detienen por completo su avance ni permiten recuperar capacidades que ya se perdieron.

Tampoco están indicados para todas las personas con demencia: antes de considerarlos es necesario confirmar que el paciente tiene Alzheimer y que presenta acumulación de beta-amiloide.

Su administración exige controles médicos, entre ellos estudios por imágenes, porque pueden causar inflamación o pequeñas hemorragias cerebrales. Aguilar señaló que, a la fecha, México y Brasil son los países de América Latina donde estas terapias cuentan con aprobación, pero advirtió que eso no garantiza el acceso de todos los pacientes, frente a los altos costos.

Agregó que otros medicamentos, como donepezilo, rivastigmina, galantamina y memantina, cumplen una función distinta: pueden ayudar a aliviar algunos síntomas o a conservar ciertas capacidades durante un tiempo, aunque no actúan sobre la acumulación de beta-amiloide ni frenan la enfermedad.

De todas maneras, el referente recalcó la importancia de concientizar sobre la prevención. Según las estimaciones que citó, actuar sobre 14 factores de riesgo modificables podría prevenir hasta el 45 % de los casos de demencia a escala mundial y hasta el 55 % en América Latina.

Según explicó el director regional para las Américas de la ADI, la demencia es un término general que reúne síntomas como las dificultades de memoria, lenguaje y razonamiento que afectan la vida cotidiana. El Alzheimer, en cambio, es una enfermedad específica y la causa más frecuente de demencia. Aclaró que no todos los casos de demencia son por Alzheimer: también existen otras causas, como las enfermedades de los vasos sanguíneos del cerebro.

Los 14 factores de riesgo modificables identificados por la Comisión Lancet:

  1. Menor nivel educativo.
  2. Pérdida de audición no tratada.
  3. Colesterol LDL elevado.
  4. Depresión.
  5. Lesiones cerebrales traumáticas.
  6. Inactividad física.
  7. Diabetes.
  8. Tabaquismo.
  9. Hipertensión arterial.
  10. Obesidad.
  11. Consumo excesivo de alcohol.
  12. Aislamiento social.
  13. Contaminación del aire.
  14. Pérdida de visión no tratada.

Estos factores se refieren al riesgo de demencia en general, no exclusivamente al Alzheimer. Modificarlos puede reducir el riesgo a escala poblacional, pero no significa que cada caso individual pueda prevenirse.


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