Cipolletti, una ciudad gastronómica que innova, arriesga, invierte y entusiasma

Dos referentes importantes locales del sector hablan de los desafíos, las oportunidades y de la búsqueda de identidad del ecosistema gastronómico cipoleño. Las ideas y la mirada de Ignacio Solari y Gustavo Franco.

Por Horacio Lara

Cipolletti vive un muy buen momento gastronómico y eso no es casual ni fortuito.

Hay riesgo, inversión, creatividad, alianzas y estrategias de privados, especialmente, que explican este fenómeno que viene en crecimiento sostenido. Y que va por más. Dos referentes decisivos en este sentido coinciden en hablar de “un ecosistema gastronómico en desarrollo constante”. Cada vez hay más cocineros, bartenders, sommeliers, emprendedores y equipos de servicio que están elevando muchísimo el nivel de la ciudad, afirman.

“Cipolletti empieza a convertirse en un polo gastronómico en sí mismo», sostiene Ignacio Solari, emprendedor y empresario gastronómico.

“Hemos crecido muchísimo gastronómicamente en los últimos años. Hoy tenemos una oferta mucho más amplia, profesional y diversa. Hay cocina de autor, parrillas, sushi, bares, cafeterías, cervecerías, coctelería y propuestas más informales. Pero para mí lo más importante es que también evolucionó el público. El cliente conoce más, viaja, compara y es mucho más exigente. Ya no alcanza solamente con comer bien: importan el servicio, la ambientación, los vinos, la coctelería, la música y todos los detalles que construyen una experiencia. Eso eleva la vara y nos obliga a quienes estamos en gastronomía a evolucionar permanentemente”.

Quien tiene esta apreciación es Ignacio Solari, productor de eventos y espectáculos que desde hace algunos años está vinculado a la gastronomía junto a Cecilia Macanek, empresaria gastronómica con más de 25 años de trayectoria en el rubro. Cecilia es propietaria de Noble Campo y Noble Bar, dos propuestas con una larga presencia en la gastronomía de Cipolletti, y juntos crearon Cortez, un proyecto en el que combinan su experiencia gastronómica con su mirada desde la producción, el desarrollo de conceptos y la generación de experiencias.

Escena de noches atrás en «María Ramona».

“Hoy compartimos una misma búsqueda: seguir evolucionando, generar propuestas con identidad y aportar al crecimiento de la gastronomía y eventos de Cipolletti”, afirma el entrevistado.

“El crecimiento gastronómico local está concentrado en nuevas aperturas de cafeterías, locales de pizzas y hamburguesas, y heladerías. Hay además como un auge de panaderías -cafeterías, con Margus y Agrigento liderando ese segmento de modo muy claro, y una nueva apertura de La Cipoleña en un local no céntrico-. Están por abrir aún más locales y ojalá sean con lindas propuestas para que siga creciendo el sector y la variedad. Hay algunas aperturas con propuestas interesantes en otro tipo de comidas, y también que son en zonas no tan céntricas, entre ellas en los últimos años o meses como Gerome Marteau en la bodega de la Falda, Marga en la ex bodega Flor del Prado, ambos con algo diferente y que creo que le hace muy bien al sector”.

Esta es la mirada de otro empresario gastronómico local, Gustavo Franco, de prestigiosa trayectoria y respetado por sus creaciones comerciales en las últimas décadas.

La bartender Mona Gallosi, noches atrás, en Cipolletti.

“En mis locales veo mucho potencial desde hace mucho en la coctelería, que otro de los sectores de la gastronomía, y que está creciendo muchísimo como sub rubro, y como uno de los más elegidos por los jóvenes junto con cafetería/baristas para aprender esos oficios. Y por ahí creo que pueden venir muy lindas novedades”, afirma Franco, cuyo último emprendimiento que sumó a su capital es la cantina española “María Ramona”.

¿Cómo definirían la gastronomía de tu ciudad?

“Diversa y en plena evolución”, afirma Solari. “Creo que esa es justamente una de las fortalezas de Cipolletti: hoy conviven propuestas tradicionales con conceptos mucho más contemporáneos y existen públicos para diferentes experiencias. Nosotros lo vemos claramente en Cortez. Buscamos una propuesta amplia, donde dentro de una misma carta convivan tapeos para compartir, platos gourmet y sushi, acompañados por una importante selección de vinos. Uno puede ir a compartir algunos platos y una botella de vino o elegir una cena más elaborada. Hay un público joven que impulsa tendencias y busca novedades, pero también familias, parejas, grupos de amigos, reuniones empresariales y un público adulto que valora muchísimo la calidad y el servicio”.

Ignacio Solari junto a Cecilia Macanek, empresaria gastronómica con más de 25 años de trayectoria en el rubro.

“Cipolletti empieza a convertirse en un polo gastronómico en sí mismo. Mucho tiene que ver el acompañamiento del intendente y la municipalidad en apostar al rubro”, comparten los empresarios consultados a propósito del aniversario de esta cidad.

Hoy hay gente de Neuquén y de otras localidades del Alto Valle que viene especialmente a Cipolletti a cenar, tomar algo o conocer un lugar nuevo. Eso hace algunos años no tenía la dimensión que tiene actualmente, admiten.

También empiezan a consolidarse corredores dentro de la ciudad. Fernández Oro es un ejemplo y tiene mucho potencial. “Nosotros allí tenemos Noble Campo y Noble Bar, dos propuestas diferentes pero complementarias, y además está el proyecto de recuperación de los vagones ferroviarios como nuevo espacio gastronómico, cultural y recreativo. Me gustaría que en algunos años no habláramos solamente de una calle o un sector como polo gastronómico, sino de Cipolletti como uno de los destinos gastronómicos del Alto Valle”, entusiasma Solari.

Tanto él como Franco aprecian que hay una generación de cocineros, bartenders y profesionales con mucha información, formación y ganas de experimentar, por un lado, y una notable presencia de empresarios gastronómicos dispuestos a invertir, asumir riesgos y generar conceptos nuevos, por otro.

La innovación aparece cuando se encuentran talento, producto y una buena idea, concluyen.

Gustavo Franco posa junto a su esposa.

Una cuestión de identidad

“Tenemos una oportunidad enorme porque estamos en una región extraordinaria. Tenemos vinos, frutas, carnes, productos patagónicos y productores muy cerca. Y, además, formamos parte de un área metropolitana con mucho movimiento económico y un público que demanda cada vez mejores experiencias. Creo que el próximo crecimiento no pasa solamente por abrir más lugares, sino por crear mejores conceptos y vincular cada vez más gastronomía, vinos, turismo, cultura y entretenimiento. Esa diversidad es también una gran oportunidad para Cipolletti: generar propuestas por las que valga la pena venir a la ciudad”, afirma el empresario gastronómico Ignacio Solari.

¿El desafío, de ahora en más?

“Nos falta terminar de construir una identidad gastronómica de ciudad. Tenemos buenos restaurantes, profesionales y productos. El próximo paso es mostrarnos de una manera más integrada. Podemos trabajar mucho más en circuitos gastronómicos, semanas temáticas, encuentros de cocineros, eventos, acciones con bodegas y productores regionales, y una estrategia conjunta de comunicación y promoción. También creo que tenemos que aprovechar mucho más nuestra ubicación y nuestra relación con el producto del Alto Valle y de la Patagonia”, plantea.

La gastronomía puede convertirse en un elemento de identidad, pero también en una herramienta de turismo y desarrollo económico, piensa. Y cierra la idea afirmando: “tenemos que lograr que cuando alguien piense qué hacer en Cipolletti, salir a comer sea una de las primeras respuestas”.

Sebastián Mazzuchelli, uno de los chefs más emblemáticos de Cipolletti.

El salto a ciudad gastronómica

Abrir un lugar atractivo es solamente una parte. Lo verdaderamente difícil es mantenerlo durante años, formar buenos equipos, cuidar el producto, renovarse y conseguir que el cliente quiera volver.

“Tenemos costos altos, dificultades para encontrar y formar personal especializado y un consumidor cada vez más exigente. Todo eso nos obliga a profesionalizarnos permanentemente”, afirma Ignacio Solari.

“Pero hay otro desafío que me parece mucho más estimulante: animarnos a innovar sin perder nuestra identidad”, acota.

Franco, por su parte, con identidad clara y potente a lo largo de su trayectoria como empresario gastronómico local, asiente la idea de Solari de que Cipolletti no tiene, no debe ni tiene la necesidad de copiar lo que sucede gastronómicamente en Buenos Aires, Mendoza o cualquier otra ciudad. “Podemos mirar, aprender y tomar tendencias, pero tenemos que desarrollar nuestros propios conceptos a partir del producto, el vino, el fuego y la identidad de nuestra región”, coinciden en pensar. Y de hecho es lo que han hecho siempre.

El gran objetivo debería ser que alguien de afuera diga: “Quiero ir a Cipolletti porque hay algo que quiero probar ahí”.

“Cuando logremos eso, habremos dado un salto enorme como ciudad gastronómica”, afirman los entrevistados de “Río Negro”.

Están los consagrados y los emergentes: cada vez hay más oportunidades para los gastronómicos en esta ciudad del Alto Valle rionegrino.

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