La crueldad con la que se cometen femicidios está muy lejos de cesar en Neuquén

El asesinato de Norma y Luz ocurrido en la ciudad capital hace una semana, antecedido por un ataque sexual, confirma que la violencia misógina no es ocasional y tiene raíces firmes.

Encontraron los restos de una mujer en un descampado. La desmembraron. Fue hace una semana, en Plottier, pero podría haber sido cualquier día. Su nombre era Norma Morales y tenía 58 años. El mismo dispositivo de violencia misógina se aplicó sobre el cuerpo de Cielo López, de 19 años, en 2019, arrojada a las aguas del Limay. Para las mujeres “un río también es una fosa”, aseguró la escritora mexicana Cristina Rivera Garza. En un canal de riego de Centenario fue depositada María Marta Toledo, de 46 años, en 2020, cuando regían las restricciones impuestas por la emergencia sanitaria. Su agresor la golpeó con un matafuegos. Cielo fue atacada sexualmente al igual que Luz de los Milagros Prieto, de 20 años, la hija de Norma, también asesinada. Los crímenes de Carina y Valentina Apablaza, en 2018 en Las Ovejas, y de Guadalupe Curual, en 2021 en Villa La Angostura, ocurrieron en la calle, femicidios públicos, sin camuflaje. Cada año hay más fotos para levantar en las marchas: Delia Aguado, Agostina Gisfman, Cristina Ancatén, María José Villalón Escudero, Micaela Recchini, Alejandra Zarza, una enumeración injusta e incompleta.

Si bien cada caso encierra sus particularidades, y es necesario situarlo, hay aspectos que se mantienen invariables: el agresor rara vez es un desconocido, en la abrumadora mayoría resulta la pareja o expareja, un amigo, un vecino, un compañero de trabajo, un cliente.

En ese vínculo, ya sea permanente o circunstancial, es muy probable que la víctima haya intentado poner un límite que la otra persona no reconoció, no aceptó y quebró. Por eso se dice que la violencia de género implica imposición, sometimiento, control de la vida y la libertad de las mujeres, y se cruza con otros contextos de desigualdad, por ejemplo la precariedad económica: solo el 12,1% de las mujeres en edad jubilatoria (entre 55 y 59 años) de Argentina cuentan con más de 20 años de aportes, es decir que muy pocas tuvieron un trabajo formal que pudieron mantener.

“Temo mucho que los niveles de crueldad con el que se producen los femicidios lejos de cesar se acrecienten. Con desasosiego vemos cómo las estructuras patriarcales, con sus mandatos de masculinidad, parecen forjarse más sólidas por parte de sectores de varones que aprendieron que pueden violar, acosar, matar, que no toleran vidas más independientes y autónomas, que no toleran el rechazo de las parejas o exparejas”, sostuvo Ruth Zurbriggen, una de las fundadoras de la Colectiva Feminista La Revuelta, organización que nació el 8 de marzo de 2001 en Neuquén.

Y agregó: “Las mujeres estamos pagando con nuestras vidas las consecuencias de las prerrogativas de esa masculinidad que despliega furia por doquier”.

En números

30%
de las víctimas registradas en enero de 2023, según Mumalá, fueron asesinadas con armas de fuego, el 23% con armas blancas, por asfixia también el 23%, el 18% a golpes y el 6% quemada.

Los femicidios conmocionan, especialmente cuando las víctimas han hecho denuncias o han pedido ayuda. Esos son momento de palabras rimbombantes y anuncios de gestión (ver aparte).

¿Qué tenemos que seguir haciendo? A esa pregunta, Ruth respondió: “Pienso que a nivel de los feminismos tenemos el desafío de armar programas y proyectos colectivos, desde las persistencias y las intransigencias, volver a habitar masivamente las calles, asumir que vivimos bajo amenaza constante y ante eso proyectar cómo nos cuidamos y cómo exigimos que los gobiernos y todos los poderes del Estado asuman que estos temas son realmente importantes y que merecen medidas integrales, urgentes, sistemáticas, de largo plazo y con presupuestos adecuados. Que entiendan que nuestras agendas no son el cotillón para los días de fiesta o de campañas electorales. Tienen que mostrar con hechos cotidianos que están dispuestos a escucharnos, a trabajar para diseñar políticas de prevención y cuidado.”

El 70% de los crímenes de género de enero de 2023 sucedieron en la vivienda de la víctima o compartida con su agresor. Foto Florencia Salto.

La activista planteó que también es clave la respuesta que dan los varones a estos actos de los femicidas. Manifestó: “Hasta acá, no vemos a los varones de conjunto, colectiva y masivamente saliendo a avergonzarse y a repudiar a quienes comenten estos actos u otros actos de ese continuum de violencias machistas. Los feminismos, los movimientos sexo-genéricos, amplios movimientos de mujeres venimos realizando de todo para que nos dejen vivir en paz. No alcanza ni alcanzará si los varones no rompen los pactos de fidelidad con todas las formas de violencias machistas y se enorgullecen incluso de salir a vociferarlo. ¿Será hora de que a los machos violentos les hablen e interpelen fundamentalmente los varones pública y organizadamente?”.


Una comisión para revisar las leyes de género, con sabor a poco


“La sociedad nos reclama una respuesta integral, rápida y urgente. Una respuesta sin egoísmos, sin banderas y sin grietas”, afirmó el vicegobernador, Marcos Koopmann, candidato del MPN a suceder a Omar Gutiérrez, cuando presentó el proyecto para armar una comisión especial que analizara las leyes vinculadas a los derechos de las mujeres, especialmente las relativas a violencia de género, compuesta por representantes de los tres poderes del Estado. Lo hizo dos meses después de ocurrido el femicidio de Guadalupe Curual, asesinada en pleno centro de la ciudad de Villa La Angostura por Juan Bautista Quintriqueo.

En mayo se sancionó la resolución que la creó: la comisión tendría vigencia por un año y podría extenderse por otro más. El foco estaba puesto en las leyes 2785 -que entre otros puntos establece las medidas cautelares que deben dictarse en estos casos, por ejemplo la prohibición de acercamiento de un agresor a la denunciante- y la 2786 que describe los tipos de violencia, en función de la ley 26.485. Se realizaron reuniones para escuchar las opiniones de jueces de Familia, de ministros, responsables de los dispositivos que asisten a víctimas (Línea 148, Oficina de Violencia del Poder Judicial) y organizaciones feministas.

A dos años, los resultados dejan sabor a poco: la única recomendación que elaboró la comisión fue una modificación de la ley 2785 para que ante el primer incumplimiento de una medida cautelar de restricción de acercamiento, perimetral, o una orden de alejamiento se sancione al agresor, no sea necesario esperar a un segundo hecho, y además se informe inmediatamente a la fiscalía. Eso fue girado en marzo de 2022 a la comisión de Asuntos Constitucionales y Justicia y allí quedó.

Soledad Gennari, que este año conducirá el Poder Judicial y preside la comisión especial, explicó que no se avanzó porque se está trabajando en la elaboración de un código de procedimiento de Familia, donde estaría incluido el tema. El anteproyecto le fue encargado a la jurista Aída Kemelmajer. “Es una cuestión técnica y no es una cuestión de voluntad política”, se apresuró a aclarar la vocal. Dijo que la decisión no tiene “un carácter paralizante, ni dilatorio, ni mucho menos”. Pese a que la resolución indica que la comisión tenía dos años para concluir su labor, o sea que está a plazo vencido, Gennari manifestó que hay acuerdo para que siga funcionando.

Carolina Mauri, fiscal de la Unidad de Violencia de Género y Doméstica, e integrante de la comisión aseguró que este ámbito “sirve y debe seguir funcionando, sobre todo porque participaron las organizaciones, son espacios de discusión”. Planteó que ambas leyes tienen que ser reformadas, y sostuvo que más allá del cumplimiento de las medidas es necesario pensar todo el modelo del proceso.

Quien tuvo una mirada más crítica fue la diputada del Frente de Todos y candidata a intendenta de Neuquén, Soledad Salaburu, que también fue parte de la comisión. “Por ahí hay una buena intención, yo no lo discuto, de determinados funcionarios o referentes, pero se quedan, yo le digo peyorativamente “venta de humo”. “Estamos haciendo, estamos ocupándonos”, pero después a la hora de los bifes no se modifica nada. Sobre todo no se modifica nada en la vida de la gente. Por ahí alguna letra de algo se modifica, pero el problema claramente, que es lo que nos dijeron las organizaciones, fue que la cuestión tiene que ver con la falta de articulación que existe en el terreno: tenes un montón de estructura repetida que aborda lo mismo, y no hace más que revictimizar”, señaló.

Agregó que este tipo de propuestas “suelen ser una respuesta espasmódica a una situación escandalosa de violencia por motivos de género.” “No sólo acá en Neuquén, en general”, subrayó.

Esta semana se cumple el aniversario del doble femicidio de Carina y Valentina Apablaza, ocurrido el 22 de febrero de 2018 en Las Ovejas, y el de Guadalupe Curual en Villa La Angostura, el 23 de febrero de 2021. Los dos agresores se suicidaron.

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