Los incendios forestales llegaron antes a Neuquén, mientras los brigadistas se preparan para lo peor

El fuego llega antes y dura más tiempo. Las lluvias de primavera impulsarán el crecimiento de pastos que, para el verano, estarán secos y serán combustibles de las llamas. La prevención, con los recorredores como nueva figura, como clave.





A principios de septiembre, mientras cinco provincias registraban focos de incendios forestales y un informe de la ONU anunciaba que estos siniestros aumentarán, Neuquén sufría las primeras llamas que marcaban que se había adelantado la temporada de trabajo más fuerte para los brigadistas. Para enfrentarla, Provincia busca prevenir con la incorporación de la figura de los recorredores y el refuerzo de personal. ¿La manta de los recursos volverá a quedar corta?.

El director provincial de Manejo del Fuego, John Cuiñas, contó que los primeros días de septiembre registraron un incendio forestal en Quillén, en el departamento de Aluminé, que comenzó con una planta que cayó sobre el tendido eléctrico. «A pesar de la nieve, igual afectó dos hectáreas y media del parque Lanín» describió aún sorprendido. Fue este sector el que más sufrió al fuego en la temporada anterior, que estuvo activo más de un mes, y en donde murieron dos personas por la caída del helicóptero que ocupaban.

La actividad ignífuga vino a marcar algo que ya saben los brigadistas, la temporada alta de incendios se adelantó. Cuiñas explicó que antes iba desde el inicio de noviembre a fines de abril, pero «ahora ya hay incendios casi todo el año».

El problema no son solo los incendios ocupando más calendario, sino que «se tarda más en apagarlos y son más grandes», lamentó. Según una investigación que hizo en el 2015 el Centro de Investigación del Mar y de la Atmósfera, durante los últimos 50 años, la temperatura en la Patagonia fue la que más se incrementó en el país con la suba de un grado y mostraba tendencia a la aridez.

¿Cómo se traduce?, en pastos secos que funcionan como combustible y cauces secos que antes servían para abastecer a los brigadistas. Incluso la mejora de recurso hídrico que hubo estos meses no revierte el panorama. Las nevadas de julio fueron las mejores de los últimos 15 años, pero el fuego igual apareció en Quillén entre la nieve y los embalses siguen en niveles «muy bajos», según advirtió el referente de la AIC y el Emhidro, Elías Sapag. «No hemos salido de la sequía» sentenció el ingeniero.

Con alegría se anunció que la perspectiva húmeda del invierno se mantendría en la primavera, con las lluvias, pero Cuiñas señaló un lado B. Las precipitaciones favorecen el crecimiento de pastos como no ocurrió en los últimos años. Estos, en diciembre y enero, se secan para convertirse, bajo el fuego, en un combustible rápido que lo ayuda a propagarse. Ante la consulta, lamentó que es «imposible cortarlos porque crecen mucho y, por otro lado, viene bárbaro para el ganado».

Otro problema son los rayos, que queman los árboles por dentro y provocan incendios. El funcionario comparó que en la cordillera registraban dos o tres tormentas eléctricas, pero ahora hay toda la semana, con 15 rayos simultáneos.

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Los recorredores, el as bajo la manga


Al contar las características que empeoran los incendios forestales, el director de Manejo del Fuego reflexionó que «no hay personal que alcance». Las condiciones ambientales juegan en contra y ante la imposibilidad de pronosticar un rayo, la estrategia apuntó a la acción humana. Pero incluso las capacitaciones previstas para la última semana de septiembre se frenaron porque los brigadistas que las dan tuvieron que ir a colaborar a otras provincias, como Jujuy.

El objetivo es enseñar en las escuelas y a la población en general a no hacer fogones en lugares no habilitados y a que el fuego se apaga con agua, no con tierra (las brasas quedan prendidas abajo y muchas veces llegan a la hojarasca cercana). El verano pasado, ante el horror del incendio en el lago Martin, los guardaparques encontraban decenas de fogones. Incluso cuando se comprobó que uno de los focos del incendio de 13 mil hectáreas de la Comarca Andina fue un asadito abandonado.

Enfocándose en la prevención, esta temporada se incorpora una experiencia inédita, la de los recorredores. Hasta el momento se contrataron 30 en el departamento de Aluminé, el que más hectáreas de bosque nativo tiene. Todos son integrantes de comunidades mapuches, que conocen bien el territorio y su labor es clave para dar un alerta temprana.

Cuiñas celebró que complementarán el trabajo de los 180 brigadistas que se distribuyen desde Manzano Amargo a Villa La Angostura. Agregó que en esta última localidad se incorporarán ocho trabajadores más. Serán elegidos en noviembre y luego serán capacitados. El funcionario también resaltó que sumaron móviles de contraataque rápido.

Al respecto de herramientas, en julio y sin mucha difusión, el cuestionado ministro de Ambiente, Juan Cabandié, visitó Aluminé para entregar machetes, hachas, rastrillos, mochilas de espalda y palas a las comunidades que conforman el Proyecto Pewen. Además, le dio 30 mochilas bombas de espalda a Provincia y firmó un convenio de asistencia financiera del Servicio Nacional de Manejo al Fuego. También anunció que firmará un acuerdo con el secretario de Desarrollo Territorial y Ambiente de Neuquén, Jorge Lara, «para que la Provincia licite y compre equipamiento pesado».

Lara declaró al noticiero de Telefé Neuquén que se pidió a Nación información sobre cuáles van a ser los medios aéreos que va a contratar, para saber independientemente de los medios que dispone la provincia, con cuántos recursos se contará para hacer frente a la temporada. La disponibilidad de aviones y helicópteros fue uno de los puntos que estuvo bajo la lupa durante los combates a las llamas en el verano pasado.

Un problema insospechado


Para Cuiñas la cuestión salarial de los brigadistas, un reclamo que a nivel nacional resurge con cada llama, está «bastante bien». Indicó que los sueldos son pagados por el Gobierno provincial, que tienen estabilidad porque pertenecen a la planta permanente y reciben bonificaciones como guardias y horas extra.

Sin embargo, hay un problema que comparten con los brigadistas de todo el país: desde hace dos años no consiguen prendas nuevas para reponer la ropa de trabajo por las restricciones a la importación. Aseguró que, por el momento, tienen todo lo necesario, pero necesitar prever ese tipo de aspectos.

Explicó que en febrero salió la orden de compra de ropa ignífuga a una empresa nacional, Inforest, que la prometió para julio. Transcurre octubre sin novedades, por lo que se envió una carta documento. La traba sería que no se está pudiendo importar la tela. Este problema también lo vivieron con repuestos de los camiones.

“Se va a iniciar una campaña de prevención, sobre todo con los turistas, enfocado en los aspectos humanos, como los asados y los fuegos mal apagados. Se van intensificar los patrullajes”

Jorge Lara,  secretario de Desarrollo Territorial y Ambiente

Cambio climático y turismo


El ingeniero agrónomo Pablo Laclau, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en San Martín de los Andes, indicó que además de los rayos, otro tema importante a la hora de pensar en las causales del fuego, es el incremento de la actividad turística, ya que “no siempre las instituciones están preparadas para soportar la carga de la cantidad de gente”. 

“Habrá sequía estival según los pronósticos, que incrementa los riesgos de tormenta eléctrica, y se suma que con la afluencia de gente se aumenta los riesgos de alguna fuente de ignición”, observó.

Laclau dijo que entre los incendios que generan mayor preocupación están los de interfase, es decir los que son en áreas contiguas urbanas-rurales, y sostuvo que para evitarlos desde lo institucional se deben hacer recorridas, hacer prevención con cartelería y “mantener las superficies limpias de material combustible”. También insistir que se hagan solo fogatas en lugares permitidos y asegurarse de apagarlas bien antes de abandonar el lugar. 

Para el profesional, uno de los puntos que falta avanzar es “en sanciones más fuertes”, en el caso de incendios por causas humanas,  aunque marcó que“es complejo demostrar la culpabilidad”. Enfatizó que «falta más conciencia y educación en la sociedad, no solo de vecinos si no también a nivel gubernamental”. Por lo que opinó que además del recurso para los brigadistas que “siempre queda corto” falta mucha acción preventiva impulsada por los  municipios y las provincias. y “más presencia en terrenos y más patrullajes de guardaparques”.

Agregó que otro punto que complejiza el panorama, es que “se autorizan loteos en zonas de bosques sin tener en cuenta el riesgo de incendio, o sea el vivir al lado de material combustible. Por ejemplo, un barrio ahí debería tener sistemas de prevención propios, buenos accesos, contar con planes de contingencia y equipos”.

“Hay cambio climático (por lo cual los veranos son más calurosos y hay sequía), recuperación de bosques remanentes que se había destruido hace cien años ( o sea más material combustible) y más presión de población. Esos son tres factores juegan juntos», explicó sobre el aumento de la cantidad de incendios en los últimos años.


Declararon de interés restaurar Quillén


En diciembre y enero, los incendios registrados en el paraje Quillén afectaron una superficie estimada de 4196,12 hectáreas. Recientemente el Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) declaró de «interés federal ambiental” el proyecto que impulsó el gobierno de la provincia del Neuquén de restauración y rehabilitación del ecosistema afectado por las llamas. 

“Es indispensable implementar la restauración y/o rehabilitación del área, a los efectos de garantizar el mantenimiento de los bienes y servicios ambientales, y la integridad ecosistémica que brindaban los bosques, que conlleven a la recuperación y conservación de la diversidad biológica y de la biomasa forestal, en un marco de políticas de mitigación y adaptación al cambio climático”, sostiene la resolución aprobada por el consejo integrado por todas las provincias. 

Desde el gobierno neuquino señalaron que el incendio forestal  se produjo por un evento meteorológico, en zonas de bosques nativos y forestaciones de Pinus sp, que afectó el Lote 39, propiedad de la Corporación Forestal Neuquina (Corfone). 

El miércoles pasado, durante la presentación del Plan Forestoindustrial, el Ejecutivo marcó que Neuquén en materia forestal, tiene más de 65.000 hectáreas implantadas en la actualidad.

También se lanzó una nueva convocatoria para planes y proyectos en relación con la gestión de bosques nativos (Ley 2780), por un total de 130 millones de pesos. Está dirigida a todos los titulares de predios que posean bosques nativos. Podrán presentar planes de conservación, de manejo sostenible, integrales y de formulación.

Escuchá al presidente de la Sociedad Rural de Neuquén, Diego Garcia Rambeau, en «Vos a Diario» por RÍO NEGRO RADIO:

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