Once días sin pistas y la angustia crece por Ana Lía Corte en Bariloche: “Ya no sabemos dónde buscarla”
Su esposo Milton dejó de buscarla ayer para abocarse a contener a su pequeño hijo de 12 años. Los familiares y amigos de la mujer piden a la policía que no deje de buscarla.
«Ya no sabemos a dónde buscarla. Solo pedimos que no se corte la búsqueda«. Once días pasaron desde que Ana Lía Corte se fue de su casa en el barrio Rancho Grande. Familiares, amigos y la policía rastrillan desde ese 8 de mayo en diversos sectores de la ciudad, sin novedades. Cada día que pasa, con temperaturas más bajas, aumenta la incertidumbre y la angustia.
Milton Marques, su esposo, participó de los rastrillajes hasta el último lunes que decidió volcar su energía en contener a su pequeño hijo de 12 años que espera, angustiado, la vuelta de su madre. «Creo que sólo quien ha pasado por la desaparición de un familiar y convivir con alguien con diagnóstico psiquiatríco podrá entender la situación que atravieso«, manifestó en una carta pública. En relación a su hijo, advirtió que debe contenerlo «en estas circunstancias tan tristes».
«La búsqueda de Ana Lía continúa y todos quienes bien la queremos oramos porque aparezca lo antes posible», dijo el hombre de origen brasileño.
«La policía nos va comunicando las zonas que recorren. Milton les sugiere algún sector del que sospecha en el que pueda estar Ana Lía o si alguien le manifestó haber visto algo. Pasa que buscan en horario de oficina, se manejan con otros horarios. Nosotros nos quedamos rastrillando hasta la tarde«, indicó Gabriel Bondel, amigo de Milton.
También mencionó que por lo general, la policía busca por sendas y caminos: «Nosotros nos metemos en el bosque. El hermano de Ana Lía nos dijo que en charlas con ella le confió que se sentía mal y quería irse. Ella buscaría esconderse. No querría que la encuentren«.
Sucede que la mujer de 52 años transita un tratamiento psiquiátrico ya que padece depresión e insomnio. «Lo mismo pasó en 2021 cuando desapareció. Se fue a la costa del lago, pero en esa ocasión apareció en seguida. Ahora la falta de noticias hace todo muy difícil. Milton la buscó desde el primer día. Dejó a su hijo en casa de unos amigos que se ofrecieron a cuidarlo. Encima la casa estaba rodeada de policías y no quería que viviera esa situación. Ahora decidió bajar un cambio y acompañarlo porque necesita a su mamá«, aseguró Gabriel.
El niño ya volvió a la escuela, pero no hay día en que no llamen a su padre para que lo vaya a buscar porque no se siente bien. «Está muy angustiado«, explican.
Lo único que se sabe de Ana Lía es que, el mismo día en que desapareció, tomó el colectivo de la línea 51 en avenida Pioneros y se baljó al final del recorrido, cerca de los galpones de la empresa Tres de Mayo. Llevaba una campera y una mochila. No salió con celular ni documentos, pero llevó su medicación.
Sin embargo, esas últimas imágenes se vieron días después de la desaparición. La búsqueda se centró en esa zona sin éxito. La falta de noticias y la frustración ante cada operativo de búsqueda desconcierta. «No dejó ninguna nota, no hay ninguna información. Hoy nos da bronca que la lentitud del sistema: las cámaras del Sistema de Monitoreo de la Municipalidad se vieron tarde. La fiscal autorizó la búsqueda con perros el día que desapareció Ana Lía, pero recién a las 18. Ya habían pasado seis horas. Las primeras horas son cruciales y el sistema es muy lento«, dijo.
Este martes la búsqueda se extenderá a Villa La Angostura y la policía de Río Negro avanzará en zonas rurales de Bariloche que incluye el sector de La Buitrera.
Comentarios