Una carta para elegir, una puerta para incluir: la iniciativa de Panaderías Mónica y Apasido
En Panaderías Mónica, sobre el Camino del Bicentenario de Roca, la mañana tuvo gusto a café compartido y a conquista colectiva. La Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down presentó una carta accesible que permite a jóvenes que no manejan la lectoescritura elegir qué consumir —y también qué ofrecer— sin depender de nadie.

En Panaderías Mónicas, frente al paseo del Bicentenario de Roca, a las 10.30, el sol entibiaba las mesas de afuera. Entre medialunas recién horneadas y tazas humeantes, el equipo de la Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down, A.PA.SI.DO, colgaba banderas y acomodaba una carpeta que no era una carpeta más. Allí, en hojas plastificadas con fotos nítidas y números grandes, estaba condensado un año de trabajo, una carta adaptada para que todas las personas puedan mirar, reconocer y elegir.
La escena era simple, pero el gesto era enorme. Durante un tiempo, vieron quer muchos de los jóvenes que asisten a la institución, al ir a la confitería, pedían siempre lo mismo. No por preferencia, sino por falta de opciones visibles. “Ni siquiera fue una idea planificada. Veníamos a tomar algo y veíamos que los jóvenes que no acceden a la lectoescritura pedían siempre un jugo y no sabíamos por qué. Hasta que entendimos: era lo único que tenía foto”, cuentan desde la asociación. Entonces la pregunta se volvió acción: ¿y si todo el menú pudiera leerse con los ojos, sin necesidad de saber leer palabras?
A.PA.SI.DO trabaja desde 2011 en la formación y capacitación laboral de jóvenes con discapacidad intelectual y Síndrome de Down, de entre 18 y 45 años, en General Roca. La inclusión, educativa, laboral, social, no es un lema, es una práctica diaria. Y esa práctica también implica poder sentarse en un bar y decidir qué merendar.
Silvina Díaz, directora general de los centros que la institución tiene en Roca y Cipolletti, explica que la propuesta nació desde la experiencia concreta como usuarias del lugar. “Veíamos que a los jóvenes se les dificultaba mucho hacer el pedido y propusimos armar una carta adaptada, pensada para todos. La gente del IUPA nos ayudó con el diseño, también se sumo la agencia Hipólito de márketing y comunicación, y Panaderías Mónica aceptó el desafío de que alguien externo pensara su carta”, relata.
El resultado es una herramienta que no sólo ordena fotos y precios: abre posibilidades. “Ojalá que muchos lugares de Roca se sumen a pedir que armemos una carta para todos. Nuestros jóvenes hacen pasantías en distintos espacios y esta nueva carta también les permite tomar pedidos. Les abre una puerta en lo laboral”, agrega Díaz.
María Paz Núñez Mateo, licenciada en psicopedagogía y terapeuta, acompaña los talleres y las salidas a la ciudad. Cuenta que el proyecto se gestó en esas caminatas cotidianas donde el aprendizaje sale a la calle. “Muchos de nuestros jóvenes no leen ni escriben. Entonces las cartas de los cafés no son accesibles. No pueden hacer un pedido y mucho menos pensar en un puesto laboral vinculado a ese espacio”, explica.
La idea fue pensada con ellos, no para ellos. Imágenes claras, números grandes, un formato visual que permita mirar y decidir sin depender de la mediación constante de otro. Durante un año, el Centro de Inclusión Social y Laboral articuló el proceso. María José Martínez, su directora, coordinó el trabajo entre jóvenes, talleristas, directivos, diseñadores y la panadería. “El trabajo de Apasido es cotidiano. De lunes a viernes se construyen herramientas para que los jóvenes accedan no sólo a aprendizajes más funcionales, sino a un plan de vida, a un proyecto basado en el trabajo”, señala.
Del otro lado del mostrador, la recepción fue inmediata. Cecilia Baeza, representante de Panaderías Mónica, y también presidenta de la asociación, lo dice desde una doble mirada: comerciante y mamá. “Siempre buscamos innovar para ser más accesibles. Falta, claro, pero nos vamos acomodando. Como comerciantes, dar el pasito para el cambio es parte de nuestra responsabilidad. Y como mamá, celebro que se generen estas acciones”, afirma.
La carta inclusiva ya está disponible en todos los locales. Es probable que, a simple vista, parezca apenas un menú con fotos, pero en esas páginas hay algo más que productos y precios: hay autonomía, hay trabajo en red, hay comunidad.