Una carta para elegir, una puerta para incluir: la iniciativa de Panaderías Mónica y Apasido

En Panaderías Mónica, sobre el Camino del Bicentenario de Roca, la mañana tuvo gusto a café compartido y a conquista colectiva. La Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down presentó una carta accesible que permite a jóvenes que no manejan la lectoescritura elegir qué consumir —y también qué ofrecer— sin depender de nadie.

El equipo de A.PA.SI.DO celebró con banderas y abrazos la presentación de la nueva carta inclusiva en las mesas del local. Fotos: Andrés Maripe.

En Panaderías Mónicas, frente al paseo del Bicentenario de Roca, a las 10.30, el sol entibiaba las mesas de afuera. Entre medialunas recién horneadas y tazas humeantes, el equipo de la Asociación Civil Patagónica de Síndrome de Down, A.PA.SI.DO, colgaba banderas y acomodaba una carpeta que no era una carpeta más. Allí, en hojas plastificadas con fotos nítidas y números grandes, estaba condensado un año de trabajo, una carta adaptada para que todas las personas puedan mirar, reconocer y elegir.

La escena era simple, pero el gesto era enorme. Durante un tiempo, vieron quer muchos de los jóvenes que asisten a la institución, al ir a la confitería, pedían siempre lo mismo. No por preferencia, sino por falta de opciones visibles. “Ni siquiera fue una idea planificada. Veníamos a tomar algo y veíamos que los jóvenes que no acceden a la lectoescritura pedían siempre un jugo y no sabíamos por qué. Hasta que entendimos: era lo único que tenía foto”, cuentan desde la asociación. Entonces la pregunta se volvió acción: ¿y si todo el menú pudiera leerse con los ojos, sin necesidad de saber leer palabras?

A.PA.SI.DO trabaja desde 2011 en la formación y capacitación laboral de jóvenes con discapacidad intelectual y Síndrome de Down, de entre 18 y 45 años, en General Roca. La inclusión, educativa, laboral, social, no es un lema, es una práctica diaria. Y esa práctica también implica poder sentarse en un bar y decidir qué merendar.

La carta incluye imágenes claras y tipografías ampliadas para facilitar la autonomía al momento de pedir.

Silvina Díaz, directora general de los centros que la institución tiene en Roca y Cipolletti, explica que la propuesta nació desde la experiencia concreta como usuarias del lugar. “Veíamos que a los jóvenes se les dificultaba mucho hacer el pedido y propusimos armar una carta adaptada, pensada para todos. La gente del IUPA nos ayudó con el diseño, también se sumo la agencia Hipólito de márketing y comunicación, y Panaderías Mónica aceptó el desafío de que alguien externo pensara su carta”, relata.

El resultado es una herramienta que no sólo ordena fotos y precios: abre posibilidades. “Ojalá que muchos lugares de Roca se sumen a pedir que armemos una carta para todos. Nuestros jóvenes hacen pasantías en distintos espacios y esta nueva carta también les permite tomar pedidos. Les abre una puerta en lo laboral”, agrega Díaz.

María Paz Núñez Mateo, licenciada en psicopedagogía y terapeuta, acompaña los talleres y las salidas a la ciudad. Cuenta que el proyecto se gestó en esas caminatas cotidianas donde el aprendizaje sale a la calle. “Muchos de nuestros jóvenes no leen ni escriben. Entonces las cartas de los cafés no son accesibles. No pueden hacer un pedido y mucho menos pensar en un puesto laboral vinculado a ese espacio”, explica.

Desde la panadería celebraron la iniciativa como un paso más hacia la accesibilidad en el comercio local.

La idea fue pensada con ellos, no para ellos. Imágenes claras, números grandes, un formato visual que permita mirar y decidir sin depender de la mediación constante de otro. Durante un año, el Centro de Inclusión Social y Laboral articuló el proceso. María José Martínez, su directora, coordinó el trabajo entre jóvenes, talleristas, directivos, diseñadores y la panadería. “El trabajo de Apasido es cotidiano. De lunes a viernes se construyen herramientas para que los jóvenes accedan no sólo a aprendizajes más funcionales, sino a un plan de vida, a un proyecto basado en el trabajo”, señala.

Del otro lado del mostrador, la recepción fue inmediata. Cecilia Baeza, representante de Panaderías Mónica, y también presidenta de la asociación, lo dice desde una doble mirada: comerciante y mamá. “Siempre buscamos innovar para ser más accesibles. Falta, claro, pero nos vamos acomodando. Como comerciantes, dar el pasito para el cambio es parte de nuestra responsabilidad. Y como mamá, celebro que se generen estas acciones”, afirma.

La carta inclusiva ya está disponible en todos los locales. Es probable que, a simple vista, parezca apenas un menú con fotos, pero en esas páginas hay algo más que productos y precios: hay autonomía, hay trabajo en red, hay comunidad.


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