Descubrí Villa Llanquín: una joya oculta de la Patagonia entre río Limay y estepa
Villa Llanquín se consolida como el destino de turismo rural del momento, a solo 40 kilómetros de Bariloche. Con su balsa gratuita sobre el río Limay y sus campos de lavanda, esta aldea de Río Negro es la escapada perfecta para el fin de semana largo.
El kilómetro 1610 de la Ruta Nacional 237 se ha convertido en el portal hacia una de las experiencias más auténticas de la Patagonia Norte: allí, la emblemática Balsa Maroma cruza de forma gratuita las aguas cristalinas del río Limay, conectando la provincia de Neuquén con la tranquilidad de Villa Llanquín, en Río Negro.
Lo que antes era un punto exclusivo para pescadores de truchas, hoy es un fenómeno del turismo rural que atrae a familias y aventureros. El contraste es inmediato: al dejar atrás la ruta, el viajero se sumerge en una aldea de estepa y bosque donde el silencio es el protagonista y el cielo nocturno ofrece una claridad difícil de hallar en las grandes ciudades, conectando dos grandes provincias de la Patagonia.
El pueblo al que solo se llega en balsa: la Balsa Maroma y el acceso al corazón de Villa Llanquín
El ingreso a la localidad es, en sí mismo, un atractivo turístico: la Balsa Maroma opera de lunes a domingo, de 7 a 21 horas, permitiendo el cruce de vehículos y peatones sobre el río Limay sin costo alguno.
Esta embarcación, que se desliza aprovechando la corriente del río mediante un sistema de cables, marca el pulso pausado de la villa.

Según datos de la Comisión de Fomento local, el flujo de visitantes ha crecido exponencialmente en los últimos cinco años, especialmente durante los fines de semana largos, cuando residentes de Bariloche y el Alto Valle buscan la serenidad de sus paisajes y la calidez de su comunidad.
El pueblo al que solo se llega en balsa: cicloturismo y aventura a orillas del río Limay
Para los amantes del deporte al aire libre, Villa Llanquín ofrece escenarios naturales imbatibles. La estrella de la zona es el circuito de MTB conocido como la Vuelta del Arroyo Chacay, un recorrido de 60 kilómetros que combina trepadas con vistas panorámicas y tramos que costean el río.
Además, la zona de Las Piedras Coloradas se ha posicionado como un sitio de referencia para la escalada deportiva.
Quienes buscan una actividad más contemplativa pueden recorrer las ferias artesanales del pueblo, donde los productos caseros y los tejidos de lana mantienen viva la tradición rionegrina en plena estepa.
Lavandas y descanso: la nueva cara de Villa Llanquín en Río Negro
Uno de los hitos que ha transformado la imagen de la aldea es su campo de lavandas, que ofrece visitas guiadas y una experiencia sensorial única en la región.
La oferta de alojamiento ha acompañado este crecimiento, contando actualmente con cinco campings, cabañas y una hostería con restaurante que destaca por su cocina regional.
Al visitar Villa Llanquín este fin de semana largo, se recuerda a los turistas la importancia de respetar la propiedad privada, circulando únicamente por los senderos habilitados y evitando el ingreso en campos particulares (tranqueras), para preservar la armonía de este refugio sustentable.
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