Radiografía de la motosierra: el mapa del ajuste fiscal área por área en los primeros cinco meses de 2026

El gasto de la Administración Pública Nacional se ajustó un 31% real comparado con 2023. El informe privado que revela el fuerte recorte en hospitales, universidades, obra pública y fuerzas de seguridad. La advertencia de Caputo por la recaudación.

Por Redacción

El ministro de Economía, Luis Caputo junto al presidente Javier Milei. (Foto: gentileza)

El ministro de Economía de la Nación, Luis Caputo, admitió de manera abierta un giro en la estrategia macroeconómica del Palacio de Hacienda: «Ya no alcanza solamente con el ajuste». Para sostener el superávit fiscal financiero, el Gobierno nacional necesita ahora apuntalar de forma urgente la recaudación de impuestos.

Esa definición fue cruzada por datos técnicos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) y el IARAF, según relevó Infoabe. El documento expone la magnitud y el impacto heterogéneo de la poda presupuestaria sobre la Administración Pública Nacional (APN) durante el periodo enero-mayo de 2026.

Si bien el gasto total devengado experimentó un desplome real del 31% en valores constantes al compararlo con los primeros cinco meses de 2023, la medición frente al mismo lapso de 2025 muestra un levísimo incremento interanual del 0,5%.

Este estancamiento marginal en la superficie esconde un drástico reordenamiento de partidas en el interior del Estado: mientras áreas sensibles de salud, educación e infraestructura sufrieron caídas brutales, los Servicios de la Deuda Pública (intereses de deuda) pasaron a concentrar el 12% de toda la torta del gasto ejecutado.

El fuerte recorte presupuestario en los ministerios y los fondos de la SIDE


La distribución de los recursos públicos exhibió modificaciones sustanciales. Aunque la Seguridad Social continuó concentrando la mayor porción del presupuesto general, su participación relativa se redujo del 63% al 59% en lo que va del año. Al interior de la estructura estatal, las disminuciones de fondos afectaron de forma directa a dependencias clave del organigrama nacional.

En el plano de la Seguridad y la Defensa, las fuerzas federales sufrieron mermas simultáneas. La Policía Federal cayó un 34%, la Prefectura Naval un 31% y la Gendarmería Nacional un 30%, una línea de ajuste que afectó también al Ejército (-15%) y la Armada (-19%). En contraposición, la gran excepción del esquema gubernamental fue la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), que registró un sorpresivo incremento real del 34% en su ejecución presupuestaria.

Karina Milei y el asesor Santiago Caputo, el núcleo de poder de la Casa Rosada bajo cuya órbita se consolidó un aumento real del 34% para los fondos de la SIDE, la gran excepción del ajuste oficial. (Foto: gentileza)

Por su parte, el recorte sobre los poderes del Estado y los organismos de control técnico e institucional fue generalizado:

  • El presupuesto de la Cámara de Diputados se hundió un 41%, mientras que el del Senado retrocedió un 40%.

  • La Defensoría del Pueblo de la Nación sufrió una poda del 41% y la Agencia de Acceso a la Información Pública cayó un 37%.

  • La Auditoría General de la Nación (AGN) contrajo sus partidas un 19%, escoltada por bajas en la Defensoría General (-11%) y la Procuración General (-10%).

La parálisis en los hospitales nacionales y el desfinanciamiento de las universidades


El capítulo sanitario expone una de las facetas más complejas del ajuste fiscal de la actual administración. Las transferencias destinadas al funcionamiento de los principales centros asistenciales e institutos de salud de referencia nacional presentaron descensos críticos, donde el Hospital Laura Bonaparte sufrió una reducción del 51%, el Hospital Baldomero Sommer un 50%, el Hospital Ramón Carrillo un 45% y el Hospital Posadas una baja del 33%.

Marchas de personal de salud en reclamo por mayores fondos. Foto: gentileza

En el ámbito de los organismos regulatorios del sector, la Superintendencia de Servicios de Salud se desplomó un 64%, la ANMAT contrajo sus partidas un 41% y el Instituto Malbrán un 33%. La única y marcada excepción a la regla dentro del organigrama médico fue el INCUCAI, que se anotó una suba real del 85%.

En el plano educativo, la parálisis fue total para programas emblemáticos de conectividad e incentivo docente. Los giros para Conectar Igualdad y el Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID) marcaron una ejecución del 0%, lo que representa una caída del 100%. Asimismo, el financiamiento para el Desarrollo de la Educación Superior (universidades) arrastra una caída real del 28%, mientras que las partidas de gestión y asignación de becas estudiantiles se hundieron un 87%.

El freno a la obra pública en los municipios y el impacto en la coparticipación provincial


El freno a la infraestructura civil y vial se mantuvo en niveles extremos en los primeros cinco meses del año. Los programas de Infraestructura en Municipios, obras viales fuera de la red nacional, seguridad en rutas y mejoramiento de barrios registraron una parálisis absoluta del 100%. La gestión en la Dirección Nacional de Vialidad se achicó un 84%, paralizando los proyectos de conservación y las denominadas «rutas seguras», al tiempo que la construcción de puentes y túneles grandes retrocedió un 99,7%.

A su vez, las transferencias discrecionales y la Asistencia Financiera a Provincias y Municipios sufrieron una poda del 99%. Esta asfixia de recursos hacia los gobernadores sumará tensiones políticas en el corto plazo debido al comportamiento de los impuestos coparticipables.

Si bien en mayo la recaudación total quebró nueve meses de racha negativa gracias al salto excepcional del Impuesto a las Ganancias corporativo, la tendencia corre riesgo de revertirse en julio de 2026. En ese mes, por ley, se deben indexar el Mínimo No Imponible y las escalas de deducciones para los trabajadores en relación de dependencia. En un contexto donde los salarios corren por detrás de la inflación general, una masa considerable de contribuyentes asalariados dejará de tributar, drenando fondos clave que se coparticipan de forma directa con los distritos del interior.

Frente a este laberinto fiscal, la apuesta definitiva de Luis Caputo para compensar la balanza y sostener el superávit ya no pasa por la motosierra tradicional, sino por el ingreso de dólares genuinos mediante los proyectos de reforma laboral y las modificaciones técnicas que el Ejecutivo enviará al Congreso para relanzar la ley de blanqueo de capitales.

Con información de Infobae.


Comentarios

Exit mobile version