El novedoso método japonés de YPF para bajar costos: cómo es la «subasta inversa» para el megaproyecto de US$51.000 millones

La petrolera de bandera aplica un robusto método de licitación electrónica, monitoreada por escribano público, para la contratación de servicios y adquisición de suministros vinculados al Argentina LNG. El factor psicológico de la puja a ciegas, el fin del lobby y el pedido de ingreso al RIGI.

Por Redacción

El novedoso método japonés que implementa YPF para bajar costos en su proyecto Argentina LNG. (Foto: Gentileza)

En el marco del desarrollo de la infraestructura y los contratos de abastecimiento para el proyecto Argentina LNG, la petrolera de bandera YPF comenzó a implementar un inédito esquema de contrataciones. Se trata de la «subasta inversa» (un sistema de licitación electrónica a la baja de matriz japonesa), diseñado para maximizar la transparencia, garantizar la competencia internacional y asegurar el menor costo posible en las adjudicaciones.

El mecanismo comienza con una estricta etapa de precalificación técnica, legal y financiera reservada para compañías internacionales de primer nivel. En esa instancia preliminar, las propuestas se analizan sin abrir los sobres económicos: únicamente las firmas que acreditan solvencia técnica y garantizan la entrega de insumos y servicios en tiempo y forma quedan habilitadas para ingresar a la puja en igualdad de condiciones.

Una vez superado ese filtro, los oferentes pasan a una plataforma digital auditada y monitoreada en vivo por un escribano público, donde la adjudicación se define a través de sucesivas rondas con valores decrecientes.

Escribano público y ofertas a ciegas: el paso a paso del mecanismo


El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, explicó en una entrevista en A24 la dinámica operativa del sistema y el estricto aislamiento bajo el cual se ejecuta el proceso licitatorio: «Antes de ir a la licitación tenemos que tener todo aprobado técnicamente: que las empresas puedan entregar en tiempo y forma todos los materiales y firmen el contrato de YPF. En ese momento están todos en igual condición».

Durante la jornada de la subasta, las autoridades de la compañía y el escribano permanecen en una sala completamente incomunicada. A través de un software especial, el sistema fija un valor de arranque y consulta a las empresas si aceptan la cifra. Cada pocos minutos, la plataforma reduce el monto y vuelve a preguntar a los oferentes si continúan dispuestos a prestar el servicio o proveer los materiales por ese valor inferior.

La clave del modelo radica en que los participantes compiten a ciegas: ninguna empresa sabe qué están respondiendo sus competidores ni cuántas continúan en carrera, lo que elimina ventajas indebidas o acuerdos previos entre proveedores.

«Efecto psicológico» y sin lobby: la fórmula para conseguir el menor precio


De acuerdo con lo detallado por Marín, la falta de información entre los competidores genera una presión psicológica directa que empuja las ofertas hacia su piso real: «Cuando dos empresas se van, no saben si ganaron porque no hay comunicación entre ellos, y los que quedan tampoco saben que se fueron los otros dos. Hay casos en los que estuvieron horas compitiendo contra sí mismos».

«Hay un efecto psicológico tremendo. Cuando una compañía duda entre plantarse o seguir por un 1% menos, la necesidad de ganar la licitación es tan fuerte que lo que se logra con estas subastas es el menor precio posible, sin ninguna duda», remarcó el titular de la petrolera.

Para la conducción de YPF, este esquema consolida un estándar de transparencia internacional indispensable para la gestión de compras a gran escala: «Apenas termina, el escribano labra el acta y se terminó. No hay lobby, se acabó: gana la mejor oferta económica al mejor postor y con reglas absolutamente claras para todos», concluyó Marín.

El respaldo del RIGI para una inversión récord de US$ 51.000 millones


La implementación de este esquema de subasta resulta determinante para optimizar los costos operativos y de desarrollo de Argentina LNG, iniciativa impulsada por el consorcio integrado por YPF, Eni y XRG, que formalizó su solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Se trata de la mayor inversión privada en la historia argentina, con un desembolso proyectado de US$ 51.000 millones a lo largo de toda su vida útil.

El plan contempla una cadena integrada para industrializar el gas de Vaca Muerta y exportarlo a los mercados internacionales:

  • Inversión inicial (2026-2031): Se proyectan US$ 29.000 millones hasta la puesta en marcha de las dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG) previstas en el Golfo San Matías (Río Negro).

  • Infraestructura y upstream: Del monto inicial, US$ 24.000 millones corresponden a infraestructura estratégica (complejos industriales, ductos, instalaciones portuarias y barcos licuefactores) y US$ 5.000 millones al desarrollo de pozos en la cuenca neuquina.

  • Ingreso de divisas: La iniciativa estima generar exportaciones de GNL por US$ 10.000 millones anuales durante dos décadas.

  • Impacto laboral y proveedores locales: En la etapa de construcción se estiman picos de hasta 40.000 trabajadores y se proyecta contratar alrededor de US$ 15.000 millones en bienes y servicios a la cadena de proveedores nacionales.


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