Declaraciones clave en Comodoro Py: las acreedoras de Manuel Adorni y el rastreo de sus celulares

A partir de este lunes, la Justicia interroga a las cuatro mujeres que financiaron las compras del Jefe de Gabinete. El juez Lijo les levantó el secreto fiscal y ordenó peritar sus teléfonos para rastrear chats y llamadas que prueben la veracidad de los préstamos.

Por Naira Torres Bel

Adorni adquirió un departamento en Caballito sin desprenderse del que ya tenía en Parque Chacabuco.

La investigación por presunto enriquecimiento ilícito contra Manuel Adorni entra en su etapa más compleja. Los tribunales de Comodoro Py se preparan para recibir a las cuatro mujeres que, según la versión oficial, permitieron que el Jefe de Gabinete expandiera su patrimonio inmobiliario en tiempo récord.

El fiscal Gerardo Pollicita busca determinar si los US$ 300.000 que Manuel Adorni declaró como deuda privada son reales o una pantalla para blanquear fondos.

La medida del juez Ariel Lijo es inusual por su rigor: no solo levantó el secreto fiscal de las testigos, sino que les exigió presentarse con sus teléfonos celulares para que la Justicia rastree mensajes, correos y registros de llamadas que validen la relación con el funcionario.


Lunes: el turno de las dos policias que le prestaron los 100.000 dólares a Manuel Adorni


La primera jornada estará dedicada a la comisario retirada de la Federal, Graciela Isabel Molina, y a su hija, Victoria María José Cancio. Ellas son quienes le prestaron a Manuel Adorni los 100.000 dólares que el funcionario utilizó para desembarcar en el exclusivo club de campo de Exaltación de la Cruz.

La Justicia tiene una duda central: ¿tenían estas dos mujeres la capacidad económica para desprenderse de semejante cifra en efectivo? La ARCA (ex AFIP) ya remitió informes sobre sus bienes e ingresos, y hoy deberán explicar bajo juramento por qué decidieron financiar a un funcionario público mediante una hipoteca sobre un departamento en Parque Chacabuco.


Miércoles: las jubiladas y el «crédito gratis» en Caballito


El foco se trasladará luego a Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, las jubiladas que le vendieron el piso de 200 metros en Caballito. Para los investigadores, la operación es «fuera de mercado»: Adorni entregó solo US$ 30.000 y se quedó con la propiedad debiendo US$ 200.000 a pagar recién en noviembre, sin intereses y bajo una hipoteca entre privados.

Pollicita busca desentrañar cómo dos vendedoras aceptaron condiciones tan laxas con un comprador con el que, según sus primeras declaraciones a la prensa, no tenían un vínculo previo. El peritaje de sus celulares será clave para confirmar si hubo negociaciones directas o si existieron intermediarios no declarados.

Mientras las acreedoras desfilan por la fiscalía, el juez Lijo mantiene activo el segundo frente de la causa: las presuntas dádivas. Se investiga el financiamiento de un viaje familiar a Punta del Este en avión privado, presuntamente pagado por un empresario que obtuvo contratos con la TV Pública, área bajo control directo de Adorni.

Si las testigos de esta semana incurren en contradicciones o no pueden justificar su solvencia, la situación procesal del Jefe de Gabinete podría escalar rápidamente hacia un procesamiento. La Justicia ya no solo mira los papeles; ahora busca en los chats y en las cuentas bancarias la prueba definitiva de cómo se financiaron los ladrillos de la mano derecha de Javier Milei.

Con información de Infobae.


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