Piden 4 años para profesor de artes marciales
El pedido de pena coincidió entre la querella y el fiscal. Es por el abuso a una menor.
JUSTICIA
El Fiscal de Cámara Martín Lozada pidió a los jueces de la Cámara Criminal Primera que le impongan 4 años de prisión efectiva a un exprofesor de Pakua como autor penalmente responsable del delito de abuso sexual agravado en perjuicio de una niña.
El abogado Juan Manuel García Berro, que representa a la querella, pidió la misma pena para el acusado, mientras que la defensora oficial Romina Martini solicitó al Tribunal la absolución del joven por el beneficio de la duda, informaron fuentes judiciales.
Los alegatos se recibieron ayer en una audiencia que se desarrolló a puertas cerradas, porque la víctima es una niña, en el edificio de Tribunales de la calle John O´Connor al 20 de esta ciudad. Para Lozada se trató de un abuso sexual agravado porque el imputado estaba a cargo de la educación de la nena.
Antes de los alegatos, se observaron cuatro Cámaras Gesell. Allí, los jueces, el Fiscal de Cámara, la querella y la defensa pudieron escuchar los testimonios de la víctima, su hermana y dos niños que eran alumnos del imputado.
El hecho que se le atribuye al acusado ocurrió el 16 de octubre de 2012, cuando se desempeñaba como profesor de Pakua, en una escuela donde se dictaban clases de esa disciplina de las artes marciales en esta ciudad.
De acuerdo a la acusación del exfiscal Bernardo Campana, el imputado abusó de una niña que tenía entonces 9 años. El abuso ocurrió cuando el profesor dictaba una clase y había otros dos niños.
La denuncia la promovieron los padres de la nena el mismo día del hecho. El imputado tenía en ese momento 20 años. La escuela donde ocurrió el abuso funcionaba en la avenida 12 de Octubre al 1900 de esta ciudad.
El imputado negó el hecho en todo momento. Este lunes antes de que finalizara la audiencia, volvió a declararse inocente ante el tribunal, señalaron las fuentes. La sentencia se conocerá en 8 días hábiles.
En el juicio declararon los padres de la víctima y otros testigos que mandaban a sus hijos a la escuela de Pakua cuando ocurrió el hecho.
DeBariloche