El reconocido pianista Daniel Goldstein entregó becas internacionales y nacionales en IUPA
En una entrevista exclusiva, el reconocido pianista argentino Daniel Goldstein repasa el éxito de Pianorama en IUPA, la entrega de becas para estudiar en Steinway Hall de Londres y Buenos Aires, y la tradición musical de Scaramuzza.
El Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA) fue sede, del 7 al 10 de septiembre, de la primera edición de Pianorama en Roca, un festival internacional de piano que combinó talleres, clases magistrales y conciertos en la Sala 3 de la Fundación Cultural Patagonia.
La propuesta, organizada junto a la Fundación El Sonido y el Tiempo Internacional -con la articulación de la Asociación Latinoamericana de Profesores de Piano Argentina y Epta (European Piano Teachers Association)-, convocó a estudiantes, docentes y pianistas de distintos puntos de la Argentina y de países como Colombia y Perú, y culminó con la entrega de ocho becas nacionales y una beca internacional.
Pianorama es una marca que la Fundación El Sonido y el Tiempo Internacional utiliza desde 2010 para nombrar su circuito de cursos, conciertos y becas en distintas partes del mundo.
Su presidente, el pianista y docente Daniel Goldstein, explicó en diálogo con Diario RÍO NEGRO que la institución que preside tiene una relación previa con Roca: «Nosotros hicimos mucho con la Fundación Cultural Patagónica y con el IUPA hace muchos años. Me acuerdo que en 2009 ya hicimos conciertos ahí, después vine a dar clases, y muchos de los estudiantes de ese momento, entre ellos Fabrizio Danei, María Guala y Marianela Pérez, fueron alumnos becarios de la Fundación y hoy son maestros, profesores y artistas».
Una iniciativa de Esteban Arámbulo
Según relató Goldstein, la idea de instalar el festival en Roca surgió a partir de la experiencia de Esteban Arámbulo, referente del Departamento de Música de IUPA, que el año pasado había recibido una de las becas de la Fundación para viajar a Londres.
«A través de Esteban, que tuvo la beca a Londres el año pasado, surgió la pregunta de por qué no volvíamos a hacer esto acá, después de tantos años, en vez de hacerlo en Buenos Aires. Así surgió la gestión, en un intercambio entre el IUPA y la Fundación, de convertir esto en una semana de festival», contó.
El formato retomó una estructura que la Fundación aplica desde hace más de tres décadas, conocida como curso-concurso de beca: un curso intensivo, una instancia de selección entre quienes participan activamente y, finalmente, el otorgamiento de becas y conciertos. «Este era el número 27 de ese sistema, pero llevado a un formato nacional e internacional», precisó Goldstein.
Cuatro días de trabajo ininterrumpido
El festival reunió a alrededor de 60 participantes entre alumnos activos y oyentes, provenientes de IUPA, de la Universidad del Atlántico de Barranquilla (Colombia), de Perú y de distintas provincias argentinas como Mendoza, Córdoba y Buenos Aires.
La actividad se desarrolló de nueve de la mañana a nueve de la noche, sin interrupciones. Por la tarde, Alberto Portugheis -pianista formado en la escuela de Vincenzo Scaramuzza y radicado en Londres desde hace 60 años- estuvo a cargo del Taller de Interpretación Pianística.
Mientras que Goldstein dictó por la mañana el Taller de Técnica Pianística, centrado en lo que definió como «el entrenamiento de la técnica musical», el desarrollo consciente de los aspectos neurofisiológicos y mecánicos que permiten abordar una obra, en diálogo directo con el trabajo interpretativo que proponía Portugheis.
«Fue una interacción maravillosa porque se conjugaron dos módulos muy definidos y concretos, pero con puntos de contacto permanentes», describió Goldstein. Además de las clases, todas las noches hubo conciertos a cargo de los maestros, de docentes de IUPA que se sumaron como profesores -entre ellos María Guala y el pianista colombiano Pedro Mejía- y de los propios estudiantes, que también tuvieron la posibilidad de subir al escenario aunque no estuvieran entre los seleccionados para las becas.
«Permitimos que los que quisieran tocar uno o dos días lo hicieran, a pesar del temor, porque la práctica del escenario también es parte de una educación», señaló.
Ocho becas nacionales y una beca en Londres
El cierre del festival incluyó la entrega de ocho becas nacionales de perfeccionamiento pianístico a Karen Belén Gómez, Solange Karen Mardones, Nazareno Gimenez, Rafael Alejandro Kloberdanz Solis, Franco Martino, Jhonatan Javier Chávez Dueñas, Mauro Moya y Daner Marulanda.
Según indicaron desde la organización, en 2027 los ocho estudiantes participarán de actividades y conciertos en Buenos Aires organizados por la Fundación El Sonido y el Tiempo Internacional en su sede del Palacio Ortiz Basualdo, sobre la avenida de Mayo, cerca de la Plaza de Mayo porteña.
En principio estaba previsto entregar cuatro becas nacionales, pero la organización decidió duplicar ese número. «Decidimos ampliarlo porque había tanta posibilidad de desarrollo en estos participantes y tanta recepción que no siempre se da», explicó Goldstein.
Y aclaró que la selección no respondió a un criterio de premio o concurso tradicional: «no premiamos al que es mejor. Se valoró la atención y la participación durante los cuatro días, la manera de recibir las indicaciones y el desafío de poner en práctica lo trabajado de un día para el otro».
A esa distinción se sumó una beca internacional para Clara Muñoz Longo, estudiante cordobesa que en 2027 viajará a Londres para participar de la masterclass que Portugheis dicta desde hace más de veinte años en Steinway Hall, con una presentación en concierto incluida.
«Consideramos que Clara estaba más preparada y avanzada para esa característica puntual de la beca internacional», aclaró Goldstein. Respecto del resto del grupo, con un nivel que describió como parejo, priorizó la instancia de formación inicial que ofrecerán las actividades en Buenos Aires.
La Fundación también otorgó una beca adicional a IUPA para que un grupo de docentes de la institución (entre ellos Arámbulo y Danei) viaje a Buenos Aires junto a sus estudiantes en el marco de las mismas actividades previstas para 2027.
Una tradición que llega desde Scaramuzza
Goldstein es heredero de una tradición pianística argentina transmitida a través de su maestro, Fausto Zadra, discípulo a su vez de Vincenzo Scaramuzza, figura central de la escuela pianística argentina y formador de intérpretes como Martha Argerich y Bruno Gelber.
Goldstein viajó a Europa a fines de los años 80 para perfeccionarse con Zadra en la Escuela Internacional de Piano de Lausana, Suiza. «Fue el único argentino de ese grupo en ese momento. Esa relación me cambió la manera de tocar y fue fundamental en mi vida desde el punto de vista artístico y didáctico», recordó.
De ahí también nació su vocación institucional. Junto a un grupo de colegas italianos, ex alumnos y asistentes de Zadra, Goldstein impulsó un ciclo de conciertos didácticos que buscaba unir la enseñanza con la actividad artística, y que tomó forma el 16 de enero de 1992 como la Fundación El Sonido y el Tiempo Internacional.
Con sede central en el Palacio Ortiz Basualdo de Buenos Aires y presencia también en Italia y Estados Unidos, la Fundación integra hoy la red de Alapp (Asociación Latinoamericana de Profesores de Piano) y Epta (European Piano Teachers Association), y su circuito de cursos y becas ya había dado origen a proyectos que retomaron el nombre Pianorama en Colombia y Perú.
Formación de excelencia en la Patagonia
Desde el Departamento de Música de IUPA, Esteban Arámbulo, referente institucional del festival, destacó especialmente la disposición de los dos maestros invitados: «Quiero destacar la entrega de Daniel Goldstein y Alberto Portugheis, que aportaron no solo su excelencia artística, sino también una enorme generosidad y compromiso con los estudiantes. Las becas representan oportunidades concretas de crecimiento: una beca internacional para perfeccionamiento en Steinway Hall de Londres y ocho becas nacionales para formación y conciertos en Buenos Aires».
Sobre el estado actual de la formación pianística en las provincias, Goldstein sostuvo que la demanda más fuerte pasa hoy por un abordaje más consciente del trabajo técnico. «Lo que más se pide es cómo formar verdaderamente con la biomecánica y con un trabajo más consciente del desarrollo del pianismo, no solo interpretar la obra sino abordarla desde un aspecto técnico más consciente», afirmó, y adelantó que la Fundación y IUPA ya definieron una segunda edición del festival para el año próximo.
«Cerramos esta primera edición con la certeza de que Pianorama Argentino llegó a la Patagonia para quedarse, y con enorme gratitud hacia todas las instituciones y estudiantes que hicieron posible esta experiencia», concluyó Goldstein.
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