Integración trasandina en Agua Negra: qué representa la conexión San Juan-Coquimbo para el comercio y el turismo

En América Latina se proyecta la construcción de un megatúnel que atravesará la Cordillera de los Andes para fortalecer el vínculo estratégico a través del Paso Internacional Agua Negra.

Por Redacción

El mega túnel que proyectan para unir Argentina y Chile

La consolidación del corredor transandino entre San Juan y la Región de Coquimbo posiciona al Paso Internacional Agua Negra como una de las piezas clave para el desarrollo del comercio exterior y la integración turística binacional.

Para los comerciantes y el sector productivo de la región, la conexión vial por la Ruta Nacional 150 y la ruta chilena CH 41 representa una vía estratégica hacia las costas del Pacífico. Al conectarse de forma directa con la infraestructura portuaria de Coquimbo y La Serena, las empresas locales obtienen un canal expedito para la exportación de bienes, disminuyendo los costos logísticos en la salida hacia los mercados asiáticos.

En el ámbito del turismo, el corredor favorece el flujo estacional continuo. Los prestadores de servicios gastronómicos, hoteleros y de transporte registran un impacto positivo directo gracias a la llegada de visitantes argentinos a las playas del norte chileno y, en sentido inverso, al ingreso de turistas trasandinos a las propuestas culturales, vitivinícolas y naturales sanjuaninas.

Ubicado a más de 4.700 metros sobre el nivel del mar, el paso cuenta con habilitaciones operativas sujetas a las condiciones climáticas de la alta montaña. Pese a las contingencias invernales por la acumulación de nieve, las autoridades provinciales y regionales mantienen como prioridad la extensión de los plazos de apertura y la ejecución de trabajos de mantenimiento constante para garantizar el tránsito y dinamizar las actividades económicas en ambos lados de la cordillera.

Cómo funcionará la tuneladora gigante que perforará la Cordillera de los Andes y conectará San Juan con Coquimbo


La tuneladora será mucho más que una enorme máquina perforadora: funcionará como una verdadera fábrica móvil dentro de la montaña.

En su parte frontal contará con un disco de corte equipado con herramientas fabricadas con carburo de tungsteno. Estas piezas girarán mientras ejercen una enorme presión sobre la roca, permitiendo fragmentarla y avanzar progresivamente por el macizo cordillerano.

A medida que el equipo avance, el material excavado será recogido y trasladado mediante un sistema interno de cintas transportadoras. Los escombros serán llevados hacia la zona posterior de la máquina para posteriormente ser retirados de la excavación.

Una de las principales ventajas de la tecnología TBM es que permite realizar distintas etapas de la obra de manera prácticamente simultánea. Mientras la cabeza de corte continúa perforando la roca, detrás de ella avanzan brazos mecánicos encargados de colocar dovelas de hormigón armado prefabricadas.

Estas piezas se ensamblan hasta formar anillos que constituyen el revestimiento de las paredes del túnel. De esta manera, la estructura queda consolidada poco después de que la máquina atraviesa cada sector.

El procedimiento permite reducir la exposición de la excavación y disminuir los riesgos asociados a posibles desprendimientos, además de ofrecer un ritmo de avance superior al de métodos tradicionales basados en perforaciones y voladuras con explosivos.


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