Microorganismos del bosque para fortalecer cultivos: una experiencia que crece en la Comarca
Lo que comenzó en 2016 con ensayos en dos chacras se convirtió en una experiencia que hoy alcanza a 19 productores. A partir de microorganismos del bosque nativo y recursos locales, el INTA desarrolló siete biopreparados que ayudan a mejorar el suelo y fortalecer distintos cultivos.
Diez años atrás, una investigadora de la Agencia de Extensión Rural del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en El Bolsón incursionaba en la elaboración de bioinsumos para proteger a los cultivos, a través del enriquecimiento del suelo. Ensayó varias recetas con microorganismos nativos del bosque y logró avanzar en biopreparados que hoy se aplican en decenas de chacras de la región.
¿Para qué sirven? Esta ingeniera agrónoma resaltó que además de enriquecer el suelo, de esta forma, la planta absorbe mejor los nutrientes. “Son como un mediador”, describió la ingeniera agrónoma Andrea Cardozo.
El proceso comenzó en la primavera de 2016. Cardozo, jefa de la agencia del INTA El Bolsón, recordó que en ese momento “surgió una fuerte movida de productores agroecológicos, jóvenes”. “Surgió un nuevo perfil de agricultores que tenían otra mirada. Provenían de otras ciudades con un capital cultural alto y el foco estaba en producir de forma agroecológica. Todo esto estuvo atado también a la carrera de Agroecología que la Universidad de Río Negro empezó a dictar en Bolsón”, recalcó.
Cardozo obtuvo una beca en la Agencia de Cooperación de Japón que, durante tres meses, le permitió conocer muchas experiencias de productores de cultivos extensivos en pequeñas superficies. “Desde la práctica, pude ver cómo la gente hacía distintas prácticas de manejo del suelo y la fertilidad, a través del no uso de insumos de síntesis química y, aprovechando los recursos locales”, relató. Volvió al país con “la cabeza revolucionada”, a partir de estas prácticas que se podían replicar en la Patagonia.

“Pensé que si Costa Rica había adoptado estos bioinsumos y bioestimulantes para enriquecer el suelo, a partir de los microorganismos del bosque tropical, nosotros también podíamos. Solo había que adaptarnos a lo que teníamos en nuestro lugar”, dijo. En El Bolsón no había selva, pero sí bosque nativo. Cardozo, junto a productores, inició los ensayos de recetas.
Al proyecto, se sumó una especialista en microbiología del suelo del INTA Bariloche y una investigadora del Instituto Andino Patagónico de Tecnologías Biológicas y Geoambientales (Ipatec).
En una primera etapa, se aislaron microorganismos del bosque y se evaluaron las formas de reproducirlos. “La experiencia arrancó en dos chacras y el desafío fue buscar microorganismos en los bosques más cercanos”, dijo Cardozo que también tiene una maestría en Desarrollo Rural.
Ejemplificó que, en Centroamérica, usan la melaza que se extrae de la caña de azúcar como fuente de energía ya que es un residuo abundante; mientras que en Japón emplean el afrecho de arroz. “Empezamos a buscar residuos de la zona y nos topamos con el afrecho de trigo o maíz, subproductos de la industria harinera que se usan para darles de comer a los chanchos y las gallinas. Son baratos”, comentó.
Así fueron probando distintas recetas. “La idea era bajar los costos de los insumos comerciales orgánicos que resultaban muy caros. Por eso, este proyecto sigue escalando. Todo esto tiene un bajo costo, se usan recursos locales y los productores ven los cambios concretos en la producción”, celebró orgullosa Cardozo.
Los bioestimulantes que elaboran son líquidos lo que facilita aplicarlos a través del sistema de riego. Hoy, acotó Cardozo, no solo los productores agroecológicos sino también los “grandes productores de horticultura” usan estos bioinsumos como complemento. “El mayor productor de frambuesa de la zona está haciendo 8 mil litros de biopreparados y los aplica en toda su chacra. No es una sustitución de biofertilizantes”, manifestó.
Hoy se disponen de siete biopreparados, entre biofertilizantes y bioestimulantes que contienen sales minerales, de acuerdo a la necesidad de los cultivos para vigorizar las plantas. Uno de ellos, por ejemplo, cuenta con sal de calcio para evitar el desgranamiento del fruto en la frambuesa.
“Buscamos adaptar estos productos a cada zona. En El Manso, tomamos microorganismos de ese bosque; para la zona del Valle de El Bolsón concurrimos a la reserva de la Loma del Medio y del Río Azul. Nuestra idea es aportar el conocimiento; por eso promovemos talleres de elaboración para que los productores los apliquen en sus chacras”, expresó.
Hoy, valoró, hay 19 productores que aplican estos biopreparados y más de 30 han participado en talleres en la zona de la Comarca, San Martín de los Andes, Villa La Angostura e incluso Uruguay. “En este momento, se avanza con becarios para medir el efecto en las frutillas, papas, frambuesas, lechugas, zanahorias”, puntualizó.
El sistema agroecológico de la Comarca Andina fue elegido por Acropics, un proyecto internacional financiado por la Unión Europea que busca reducir el uso de pesticidas químicos mediante la implementación de prácticas agrícolas sustentables.
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