No sólo es el petróleo: el comercio de amoníaco y la urea también fue afectado por la guerra en Medio Oriente

Según un informe de Rystad Energy, una quinta parte de la exportación del amoníaco y la urea provienen de los países del Golfo Pérsico. ¿Cuáles son los países más afectados y que solución puede surgir?

Por Redacción

Ormuz, el lugar en el que se posan los ojos de la economía del mundo. Foto: gentileza.

La guerra de Irán contra Estados Unidos e Israel no solo afectó a la industria del petróleo y el gas: el comercio global de la urea y el amoníaco se tuvieron que enfrentar a una inmensa presión por el cierre del Estrecho de Ormuz, ya que un porcentaje importante de su exportación proviene de la región afectada por el conflicto.

En este contexto, un análisis de Rystad Energy predice que este choque logístico puede amenazar el «ya tenso» mercado de amoníaco y urea. que además podría extenderse rápidamente a las cadenas de suministro alimentarias y agrícolas, empezando por las regiones que más se encuentran expuestos a estos flujos comerciales.

De acuerdo al mapa comercial de 2025 que retoma la consultora para su artículo, el 15% de la exportación de amoniaco a nivel mundial proviene del Golfo Pérsico, principalmente de Arabia Saudita. El año pasado, el comercio global se situó en torno a 10,9 millones de toneladas anuales (Mtpa), frente a las 12,3 Mtpa de 2024.

Por su parte, el 21% de la urea provino de la región, fundamentalmente de Arabia Saudita, Catar y Emiratos Árabes Unidos. El comercio mundial de urea para ese año se situó en torno a 50,8 Mtpa, de los cuales aproximadamente 10,6 Mtpa procedieron de los países afectados.

El dato

15% y 21%
Del amoniaco y la urea respectivamente provienen de los países que fueron afectados por el cierre del Estrecho de Ormuz.

«Para los responsables políticos y compradores, el mensaje de seguridad energética y alimentaria aquí es claro. Más de una quinta parte de la urea comercializada por estos exportadores de Oriente Medio tiene implicaciones directas para el crecimiento de cultivos y la agricultura, siendo India la más expuesta, debido a que importa entre un 6% y un 8% de fertilizantes de estos países del Golfo«, explicó Minh Khoi Le, vicepresidente senior y responsable global de hidrógeno en Rystad Energy.

Respecto a las consecuencias que puede traer esta problemática, señaló: «El cierre del estrecho puede traducirse rápidamente en un riesgo real aguas abajo, incluyendo posible escasez de alimentos, interrupciones en la fabricación, compromisos de la integridad del agua y otros desafíos globales significativos, dependiendo de la duración de la guerra».


Que países se pueden ver más afectados


Además de la India, el informe menciona que en Asia Pacífico se centran varias de las naciones que dependen de los fertilizantes que pasan a través del estrecho, incluyendo Corea del Sur, Tailandia y Australia. La urea también se utiliza en América, principalmente en Estados Unidos y Brasil.

Los mercados secundarios que dependen de las reexportaciones de estos países también se verán afectados por el conflicto bélico. Los importadores clave, especialmente India y Corea del Sur, tendrían que encontrar otras fuentes para satisfacer su demanda de amoníaco.

Aunque los productores con activos en otros países pueden aumentar la producción de fertilizantes, a menudo se encuentran en regiones donde el coste de producción es mucho más alto, como en Europa, lo que conduce a mayores costes de los alimentos y a posibles riesgos inflacionarios.


Amoníaco renovable: una posible solución al problema


Sin embargo, una posible solución a este problema es el desarrollo reciente de amoníaco renovable y electrolítico, especialmente en el contexto de la seguridad del suministro, al desprender la dependencia de los fertilizantes nitrogenados de los combustibles fósiles.

Para comprobar esta hipótesis, un antecedente mencionado es lo que sucedió en Europa tras la invasión de Rusia a Ucrania. En un contexto geopolítico similar, se defendió el amoníaco producido exclusivamente con energías renovables para satisfacer la demanda energética en el viejo continente.

Este combustible alternativo está siendo explorado en China, aunque todavía está por verse su éxito en sustituir o desplazar a los fertilizantes tradicionales. En general, los costes del amoniaco verde son más altos, pero las ofertas recientes de la India han indicado precios cercanos a la paridad con el amoníaco tradicional.

Este año están surgiendo otros acuerdos de compra en el mercado. A modo de ejemplo se señaló el acuerdo entre la empresa europea Uniper y la india AM Green, así como el trato para que la noruega Yara comercialice el fertilizante producido en la planta de ATOME, en Paraguay. Sin embargo, se espera que estos volúmenes entren en funcionamiento alrededor de 2030, por lo que se puede esperar poco alivio a corto plazo.


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