Viajó a Colombia por vacaciones desde Allen y fue testigo del brutal terremoto: «En un ratito te cambia todo»
Al momento de transcurrir la actividad sísmica, el turista allense se encontraba en Pereira. La ciudad del eje colombiano fue una de las más afectadas por el movimiento tectónico.
Guillermo Espinazo es oriundo de Allen y vivió en primera persona el terremoto que sacudió a Colombia mientras realizaba un viaje de vacaciones por el país. El sismo sorprendió al turista argentino mientras se alojaba en un hotel situado en la ciudad de Pereira, en la región del eje cafetero.
El movimiento sísmico fue registrado el lunes 11 de agosto, provocando la destrucción de miles de viviendas y graves daños en ciudades como Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. De acuerdo con el mandatario, 11.347 viviendas resultaron destruidas, mientras más de 25.000 familias se vieron afectadas por la emergencia.
Tras registrarse el temblor principal en el entramado urbano de Pereira. La ciudad experimentó el corte total de los servicios básicos de electricidad, agua y gas, dejando a miles de personas en las calles en busca de espacios abiertos para prevenir eventuales incidentes ante las inevitables réplicas.
A medida que avanzaron las horas, vecinos y equipos de emergencias iniciaron las primeras labores de búsqueda y rescate entre los escombros de las estructuras colapsadas. A las tareas locales se sumaron especialistas internacionales y contingentes humanitarios destinados a prestar asistencia médica e infraestructura en la zona afectada.
El relato de Espinazo al presenciar el terremoto de Colombia
Según relató Espinazo en declaraciones radiales, la jornada comenzó de manera habitual para el viajero. Cerca de las 07:35 de la mañana, un violento e inesperado movimiento tectónico alteró de forma drástica el desarrollo de sus vacaciones.
El allense se encontraba preparado para emprender el traslado hacia Manizales cuando la estructura del edificio comenzó a sacudirse violentamente.
“Me había despertado temprano, tenía la valija lista, estaba cambiado pero descalzo esperando el desayuno. Aproximadamente a las 7:35 o 7:40 empezó a moverse todo de una manera brusca”, relató Espinazo sobre el instante en que se inició el fenómeno sísmico.

Ante la magnitud de la sacudida, el turista buscó resguardo inmediato dirigiéndose a la terraza del hotel, sitio donde progresivamente se agruparon otros huéspedes y residentes con el propósito de ubicarse en una zona de menor riesgo. Desde allí, los presentes fueron testigos del colapso estructural de distintas edificaciones de las manzanas colindantes.
“Empezaron a caerse casas, hubo explosiones de las casas que caían, la tierra que volaba y el movimiento era tremendo. Yo veía como se vienen cayendo las casas que están al lado,y pensé que nos tocaba a nosotros’”, describió el viajero sobre el nivel de destrucción que presenció en los alrededores.
“Llegó gente, llegaron los topos de México, hay gente que se dedica al rescate. Yo no creo que nadie esté preparado para eso, en un ratito te cambia todo”, reflexionó el turista argentino al describir el despliegue del operativo de emergencia.
Posteriormente, la falta de suministros interrumpió el funcionamiento de las redes de telefonía móvil, lo que impidió que los turistas y habitantes lograran comunicarse con sus familias. Durante más de cuatro horas, Espinazo permaneció incomunicado en la vía pública con niveles críticos de batería en su dispositivo, hasta que logró entablar un breve contacto con su familia en Río Negro.
Tras la suspensión total de las actividades turísticas en Pereira, el vecino rionegrino concretó su traslado hacia la localidad de Manizales para continuar con su itinerario y completar el retorno al país.
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