De criar ovejas a criar vacas, el camino de una reconocida familia ganadera de Valle Medio que ya transita la cuarta generación
Hasta finales de 2025 Dante Segatori condujo el destino de la Sociedad Rural de Choele Choel junto a su grupo de trabajo. Hoy ya está 100% dedicado a la producción bovina nuevamente junto a su familia y nos habla sobre el modelo de ciclo completo que desarrollan en un campo de secano y una chacra en zona bajo riego, de donde sale el alimento necesario para mantener pujante y saludable este proyecto ganadero.
La historia de la familia Segatori comenzó con la llegada de inmigrantes italianos a principios del siglo pasado, un grupo que atravesó el auge y la caída de la producción ovina en el Valle Medio, y que hoy encuentra continuidad en una nueva generación que combina distintos valores y saberes entre los que se cuentan tradición, tecnología y capacitación.
Dante Segatori conoce cada rincón de las 30.000 hectáreas donde desarrolla la actividad junto a su hermano Dardo. Productor ganadero, ex presidente de la Sociedad Rural de Choele Choel y referente del sector en la región, representa la cuarta generación de una familia ligada al trabajo de la tierra y la producción bovina.
Su relato recorre más de cien años de historia familiar, desde aquellos primeros inmigrantes italianos que llegaron a Río Negro buscando oportunidades, hasta los desafíos actuales que plantea una ganadería cada vez más exigida por el clima, los costos y la necesidad permanente de mejorar la eficiencia.
“El campo donde trabajamos arrancó con mi abuelo, primero se hacía ganadería ovina y después, por distintas cuestiones y por las plagas, se pasó a la bovina”, rememora Segatori.
De Italia a Bahía Blanca
Los orígenes de la familia se remontan a Italia. El bisabuelo de Dante llegó al país junto a varios de sus hijos, desembarcó en Bahía Blanca y luego se trasladó al Valle Medio.
Como tantos inmigrantes de la época, comenzaron trabajando campos ajenos bajo sistemas que permitían acceder progresivamente a la tierra. Con los años lograron consolidarse como productores y expandir su actividad.
“El campo donde trabajamos arrancó con mi abuelo, primero se hacía ganadería ovina y después, por distintas cuestiones y por las plagas, se pasó a la bovina”.
Dante Segatori, productor ganadero de Valle Medio.
La familia se estableció primero al sur de Luis Beltrán y posteriormente incorporó otras superficies en la zona de Choele Choel y Río Colorado. “Llegaron con muy poco, trabajaron mucho y fueron construyendo lo que hoy tenemos”, resume Segatori a Río Negro Rural.
El legado pasó luego a manos de la generación del papá de Dante, Aníbal “Toto” Segatori, quien junto a sus hermanos protagonizó una de las transformaciones más importantes del establecimiento: el paso definitivo de la producción ovina a la bovina. “Mi padre fue uno de los que encaró el cambio de la oveja a la vaca. Ahí empezó una nueva etapa para el campo”, sostiene el productor.

Aunque nació y creció vinculado al campo, Dante no ingresó de inmediato a la actividad productiva. Luego de terminar la escuela secundaria realizó el servicio militar y posteriormente estudió para Contador Público.
A diferencia de muchos profesionales que migran hacia las ciudades, él eligió regresar a la empresa familiar.
Nunca ejerció la profesión de manera independiente, aunque reconoce que la formación académica le resultó fundamental para gestionar el negocio. “Los números son cada vez más importantes en cualquier actividad. Haber estudiado contabilidad ayuda mucho para administrar una empresa agropecuaria”, sostiene.
Se incorporó al establecimiento cerca de los 28 años, trabajando junto a su padre y a su hermano Dardo, con quienes compartió durante décadas las decisiones productivas.
Ciclo completo en el monte
Actualmente la empresa desarrolla ganadería bovina de ciclo completo. La actividad incluye cría, recría y engorde a corral.
Las condiciones productivas distan mucho de las que pueden encontrarse en otras regiones ganaderas del país. Aquí los recursos forrajeros son limitados y las cargas animales necesariamente bajas. “Estamos en campos de monte, con pasturas naturales pobres. La carga normal es aproximadamente una vaca cada 15 hectáreas”, cuenta el productor.
“Estamos en campos de monte, con pasturas naturales pobres. La carga normal es aproximadamente una vaca cada 15 hectáreas”.
Dante Segatori, productor ganadero de Valle Medio.
En años climáticamente normales, el establecimiento trabaja con alrededor de 1.000 vacas madre. Sin embargo, la prolongada sequía obligó a reducir considerablemente el stock a unas 800 en la actualidad.
La situación se agravó luego de los incendios registrados en la región, que afectaron miles de hectáreas de campo natural. “Hoy tenemos alrededor de un 30% menos de carga por la sequía. El campo se quedó sin pasto”, dijo Segatori.
Estrategias
Frente a la falta de lluvias, los productores de la región han debido extremar medidas para preservar el capital ganadero.
En el caso de Segatori, una herramienta fundamental ha sido el destete precoz. La estrategia consiste en separar tempranamente al ternero de la vaca para disminuir los requerimientos nutricionales de las madres y permitir que atraviesen mejor los períodos críticos.
“Tenemos que mejorar el porcentaje de destete. Hoy estamos alrededor del 60 o 65 por ciento y deberíamos acercarnos al 80 por ciento”.
Dante Segatori, productor ganadero de Valle Medio.
Los terneros son trasladados posteriormente a una chacra bajo riego donde reciben alimentación suplementaria. “Al sacarle el ternero a la vaca se reducen mucho sus requerimientos. Es una forma de ayudarla a atravesar momentos difíciles”, indica sobre este punto en particular.
En Choele Choel la familia dispone de unas 200 hectáreas bajo riego que funcionan como complemento estratégico para el sistema ganadero. Allí producen alfalfa y otras pasturas destinadas a sostener la recría y suplementar la alimentación cuando las condiciones del campo natural no alcanzan.
Tecnología
Aunque la imagen tradicional de la ganadería suele asociarse a prácticas históricas, Segatori considera que el futuro del sector depende cada vez más de la incorporación tecnológica.
La nueva generación de la familia ya trabaja en esa dirección. Su hijo Mateo y su sobrino Martín ya acompañan todas las tareas del campo, mientras su hijo Joaquín (estudiante de Agronomía) y su sobrino Michael se preparan para sumarse de manera definitiva al proyecto familiar. Dante también destaca el rol de su mamá Vilma, quien desde su lugar resulta un aporte fundamental en todo este entramado familiar.
En esta renovación de generaciones, los drones, la siembra directa, la inseminación artificial y la transferencia embrionaria forman parte de las herramientas que ya utilizan u observan con interés. “Hay mucho por hacer. Incorporar tecnología significa ganar eficiencia y avanzar más rápido en genética y productividad”, reflexiona Segatori.
A pesar de los avances logrados por la ganadería argentina, el productor considera que aún existe un enorme margen de mejora. Particularmente en los índices de destete. Según explica, los porcentajes actuales de muchas explotaciones siguen siendo bajos en comparación con el potencial disponible. “Tenemos que mejorar el porcentaje de destete. Hoy estamos alrededor del 60 o 65 por ciento y deberíamos acercarnos al 80 por ciento”, dice.
“Tenemos la suerte de contar con chicos jóvenes que tienen ganas de hacer cosas y de incorporar tecnología”.
Dante Segatori, productor ganadero de Valle Medio.
Sin embargo, reconoce que aplicar determinadas tecnologías en campos extensivos como los de la Patagonia implica dificultades adicionales.
Las grandes distancias, la dispersión del rodeo y los costos operativos hacen más compleja la implementación de programas reproductivos intensivos. “En estos campos es mucho más difícil trabajar con todo el rodeo que en otras zonas del país”, sostiene Segatori.
Sangre nueva
Uno de los aspectos que más entusiasma al productor es la continuidad familiar. Mientras muchos establecimientos enfrentan dificultades para incorporar a los jóvenes, en la familia Segatori el recambio aparece garantizado.
Su hijo Mateo, de 20 años, cursa una tecnicatura en Producción Agropecuaria y ya participa activamente de las tareas vinculadas a la chacra bajo riego. También un sobrino de 29 años, Martín, trabaja diariamente en el establecimiento.
“Tenemos la suerte de contar con chicos jóvenes que tienen ganas de hacer cosas y de incorporar tecnología”, destaca el productor.
La presencia de nuevas generaciones aporta conocimientos, energía y una visión diferente sobre la producción. “No todos tienen esa posibilidad. Hay muchos productores cuyos hijos eligieron otras actividades”, piensa Segatori.
Infraestructura
Si bien reconoce que el valor actual de la hacienda atraviesa un momento favorable, Segatori identifica otros problemas estructurales que continúan afectando al sector.
“Hay que prestar más atención a los caminos rurales, es una cuestión clave para la producción”.
Dante Segatori, productor ganadero de Valle Medio.
Los caminos rurales encabezan la lista. El deterioro de la infraestructura vial dificulta el movimiento de hacienda, el transporte de insumos y la circulación de maquinaria agrícola cada vez más grande y pesada. “Hay que prestar más atención a los caminos rurales, es una cuestión clave para la producción”, explica.
También menciona las dificultades derivadas de antiguas estructuras viales que ya no responden a las necesidades actuales. Las dimensiones de las máquinas modernas y el aumento de los volúmenes transportados exigen adecuaciones que muchas veces no llegan.
Financiamiento
Otro tema que preocupa al productor es el acceso al crédito. Recientemente participó de una jornada financiera en busca de alternativas para invertir en maquinaria, pero considera que las condiciones aún están lejos de resultar atractivas para el sector. “No encontré una tasa razonable para el productor”, dice tajante.
Segatori valora especialmente instrumentos como el leasing, que en otros momentos permitieron modernizar equipamiento sin descapitalizar a las empresas.
Su prioridad sería renovar equipamiento destinado a la producción de forrajes. Entre los proyectos figura la compra de una segadora-deshidratadora para mejorar la eficiencia en la confección de alfalfa. “Con una máquina nueva podríamos hacer más trabajo en menos tiempo y aprovechar mejor las ventanas climáticas”.
Después de décadas de trabajo gremial y productivo, Dante Segatori continúa con su pasión ganadera. Y aunque la sequía, los costos y la infraestructura siguen planteando desafíos, mantiene intacta la convicción de seguir produciendo.
Comentarios