Superaron 400 estándares de calidad: el orgullo de un equipo de Neuquén que celebró una acreditación histórica
Tras tres años de trabajo, el Centro de Rehabilitación de la Clínica Pasteur alcanzó la certificación del ITAES. Desde las cocineras a los médicos, la historia de un logro que puso al paciente en el centro.
Lo mira con emoción, lo levanta y lo abraza. Un certificado dice su nombre: María Filomena Rodríguez. Comenzó en el sector de maestranza y luego ingresó a la cocina, ya lleva 10 años. Hace la mejor lasaña, según sus compañeros, y es una de las 175 personas que integran el equipo del Centro de Rehabilitación de la Clínica Pasteur de Neuquén. Después de tres años de mucho trabajo, fueron acreditados por el Instituto Técnico para la Acreditación de Establecimientos de Salud (ITAES).
El plantel se reunió para celebrar ese logro conjunto. En lo práctico, aseguraron que se traduce en un servicio de mejor calidad para los usuarios. “Calidad es tratar al que no conocemos, al paciente, como nos gustaría que nos traten a nosotros mismos o al ser que más amamos en el mundo. Eso es calidad”, enfatizó el director de la clínica, Ignacio Veltri, ante el equipo.
Robinson Gutiérrez también recibió su diploma. “Pasar de ser paciente a hoy tener este reconocimiento al formar parte del equipo de trabajo, es re lindo”, comentó emocionado. Es testigo de que en esas instalaciones se puede mejorar la calidad de vida. Ingresó por una lesión y ahora fabrica productos de apoyo impresos en 3D junto al bioingeniero, Fernando Salvucci.

Evaluación integral y 400 estándares de calidad superados en Neuquén
El Instituto Técnico para la Acreditación de Establecimientos de Salud (ITAES) es una organización no gubernamental que evalúa a las instituciones que se presentan de manera voluntaria. “La institución voluntariamente se inscribe y decide si está a la altura de cumplir los 400 estándares que exige un manual para evaluar objetivamente”, explicó el jefe del Departamento de Calidad de la Clínica Pasteur, Facundo Goya.
Se trata de una evaluación integral que abarca a médicos, enfermeros, mantenimiento, limpieza, servicio de cocina, cada una de las áreas, porque “todo repercute en la salud”. Goya agregó que un punto muy importante que también toman en cuenta es “la empatía y la comunicación con la familia”.
Finalmente, aprobaron aquellos 400 estándares y obtuvieron la certificación ITAES. No fue un proceso simple. Jorge Naum Martínez, coordinador general de la Atención Médica, lo definió como “tres años intensos” de desafío, altibajos y momentos de frustración. “Más allá del proceso que lleva, implica un cambio cultural de la forma de trabajo, porque todos los procesos de acreditación llevan a una forma de trabajo estándar. Y eso lleva mucho tiempo”, explicó.
Su rol fue el de guía y sostén interno de ese cambio. “Había que armar equipo, formar gente, empezar a decir ‘necesito estos actores para poder llevarlo a cabo’. Parte de eso fue mi función, tratar de ir empujando y acompañando, viendo que se pueda desarrollar de la mejor forma, dando las herramientas”, describió.
Remarcó que, más allá del prestigio que otorga la acreditación, el foco no se pierde: “Ser acreditado significa que trabajamos de una buena manera y todo en función de ellos. El paciente es el eje de lo que vamos haciendo acá. Todo lo que logramos hacer y todo lo que nos falta crecer va a ser en función de ofrecer una mejor calidad y mejor atención para ellos”.
Empatía, humor y trabajo en equipo en el centro de rehabilitación en Neuquén
Para Eugenia Arocena, coordinadora general del Servicio de Rehabilitación, se trató de un cambio de mirada. “Es un proceso que realmente es muy difícil. Que tenga un abordaje transversal hizo que todos los integrantes de la clínica se comprometan”, señaló. Pese a que tuvieron que ajustar procesos, sostuvo que contaban con lo principal: poner en el centro a la persona.
Cuando ingresa un paciente, el equipo se sienta con la familia para reconstruir quién era antes de la lesión: qué le gustaba, qué hacía en su tiempo libre, qué proyectos tenía. A partir de esos intereses previos definen qué terapias y talleres va a hacer. “Esto no es solamente que vos puedas caminar en una paralela en un gimnasio”, remarcó, sino que el objetivo es que pueda volver a hacer cosas que disfruta, aunque sea de otra manera. El foco no está en la patología, sino en que la persona siga siendo ella misma, adaptada a su problema de salud.
Allí la tecnología juega un rol importante para recuperar la autonomía. En el laboratorio de impresión 3D, el bioingeniero Fernando Salvucci y Robinson trabajan codo a codo diseñando y fabricando “productos de apoyo para todos los pacientes que necesitan algún tipo de adaptación”: cubiertos, llaves, lapiceras, cepillos de dientes, mouse de computadora.
Las ideas no nacen en un escritorio, sino en la práctica cotidiana. “La demanda viene del usuario, del paciente, y de su terapeuta”, contó Salvucci. En las sesiones de kinesiología, terapia ocupacional o fonoaudiología aparecen obstáculos concretos, como no poder sostener un tenedor, y desde allí se piensa el dispositivo.
El caso de Robinson fue clave: primero le hicieron un mouse adaptado tercerizando las piezas, después él se compró una impresora 3D en su casa y empezó a imprimir los diseños que le enviaban desde la clínica. “Algo que antes era para algunos pacientes cada tanto, ahora pasó a ser algo continuo y constante. La impresora está funcionando de lunes a viernes todo el día”, señaló el bioingeniero.
Sin embargo, lo que más enorgullece a la Clínica Pasteur es la calidad humana de sus profesionales. “Al trabajar con patologías crónicas, es fundamental esto del humor, esto de divertirte, esto de hacer un chiste al paciente o entre nosotros. Ser empático con la familia, con el paciente, está bueno”, recalcó Arocena.
La “buena onda” se percibe al ingresar al centro de rehabilitación. La luz entra por los ventanales y rebota en las paredes blancas. Afuera, el césped y los pájaros cantando transmiten la sensación de un día de campo. Una huerta adaptada permite el contacto con la tierra, despejar la mente y contemplar parte de lo producido con la ayuda de las manos. Otro de los lugares preferidos por los usuarios es el gimnasio, un espacio colorido y algo ruidoso donde se mezclan las conversaciones que invitan a participar del murmullo y, sobre todo, el movimiento.
“Les gusta venir acá a kinesiología, casi nunca faltan. Siempre tenemos música, siempre estamos todos en grupo trabajando”, contó Paloma Peral, coordinadora de Kinesiología. Explicó que entre pacientes “se empiezan a juntar, se hacen amigos” y que muchas veces siguen en contacto después del alta. “Es muy reconfortante, da gusto venir a trabajar acá”, afirmó.
Este viernes, cada integrante de la Clínica Pasteur volvió a su casa con un certificado que concentra el esfuerzo de cada larga jornada, de cada logro conjunto con los pacientes. “Me da mucho orgullo”, resaltó la cocinera “Mari”, la encargada de darle al centro de rehabilitación el calor de hogar con cada guiso. Se acomodó junto a sus compañeros y posó para retratar el momento al grito de: “Digan ITAES”.
Cómo funciona el centro de rehabilitación de Neuquén reconocido por su excelencia
El Centro de Rehabilitación de la Clínica Pasteur está orientado principalmente a personas con patologías neurológicas complejas (ACV, lesión medular, traumatismo de cráneo y otras afecciones discapacitantes) en fases subagudas y crónicas. Trabaja con un modelo de internación que suele extenderse entre tres y seis meses, con pacientes clínicamente estables que requieren un proceso intensivo de rehabilitación.
Según indicaron desde la clínica, el abordaje es integral e interdisciplinario. El equipo está conformado por médicos fisiatras y clínicos, kinesiólogos, terapeutas ocupacionales, fonoaudiólogos, psicólogos, trabajadores sociales, nutricionistas y bioingenieros, entre otros.
Se planifican programas personalizados que combinan kinesiología (para marcha, equilibrio, fuerza y bipedestación), terapia ocupacional (actividades de la vida diaria, uso de dispositivos), fonoaudiología (deglución, comunicación), apoyo psicológico y acompañamiento social y familiar.
El centro cuenta con un laboratorio de marcha y un área de realidad virtual para rehabilitación motora y cognitiva, así como un laboratorio de tecnología asistiva con impresión 3D, donde se diseñan y fabrican productos de apoyo a medida (adaptaciones de cubiertos, llaves, lapiceras, mouse, elementos de higiene y vestido).
Además, se desarrollan talleres de deporte adaptado, huerta y otras actividades recreativas y ocupacionales, pensadas para la reinserción comunitaria y la continuidad del proyecto de vida tras el alta. La familia participa mediante talleres y entrenamientos específicos para el cuidado en el hogar.
El director de la Clínica Pasteur destacó que sus tratamientos priorizan la autonomía, la inclusión y la recuperación del máximo nivel posible de participación social y laboral. “Nuestros procesos están centrados en las personas, es decir, en las necesidades del paciente y de su familia. Es un cambio cultural para todas las instituciones de salud”, afirmó. Valoró la certificación ITAES.
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