«Perdí todo»: la estafa íntima que marcó al Negro González Oro y nunca pudo superar
El locutor Oscar "el Negro" González Oro enfrentó la pérdida total de su patrimonio, tras una traición íntima. Los detalles de la crisis que vivió el Negro González Oro y el impacto en sus hijos.
La estafa íntima que marcó al Negro González Oro.-
Detrás de las décadas doradas de Oscar «el Negro» González Oro, marcadas por el liderazgo absoluto en el dial y los contratos millonarios que acompañaron su época de mayor esplendor, la vida de una de las voces más populares de Argentina escondía una herida afectiva que jamás cicatrizó por completo.
Este viernes 25 de septiembre 2026, tras conocerse el fallecimiento de Oscar «el Negro» González Oro, a los 74 años en Punta del Este, volvió a emerger el relato en primera persona de la peor crisis personal que debió afrontar: la estafa y quiebra económica.
Derivada del manejo de sus bienes por parte de su hermano mayor, Armando, a quien le había entregado el control absoluto de sus finanzas mientras triunfaba en el aire de Radio 10 y la televisión abierta. La historia.
Del pico de rating a la quiebra: el testimonio del Negro González Oro sobre la pérdida de sus bienes
Durante los años en que El Oro y el Moro marcaba cifras de audiencia históricas y popularizaba frases como «Dale gas», los ingresos del conductor crecieron a tal escala que decidió delegar la administración contable y patrimonial en su círculo familiar directo.
Sin embargo, la confianza depositada terminó en un quebranto total:
«Cuando digo todo es todo: me pagaba desde la luz y el gas hasta lo que te imagines. Perdí todo, fui a la quiebra y hasta me embargaron el auto en la puerta de la radio. Vino un oficial de justicia y se llevó mi Audi A3. Lolo, mi asistente, lloraba; yo le dije al oficial: ‘Que se lo lleven, no hay problema, ya me compraré otro’. Confiaba todo en Armando; él hizo negocios con mi plata a mis espaldas que le salieron mal y perdí todo», rememoró en su momento el periodista.
El impacto del descalabro financiero tocó fondo en 2008, obligándolo a resignar su propiedad en Recoleta para mudarse a una vivienda en alquiler sobre avenida del Libertador.
Lejos de lamentar las pérdidas materiales, el locutor remarcó siempre que la verdadera devastación fue anímica:
«La plata es plata y no me preocupa haber perdido tantos millones de dólares. Lo doloroso es que te defrauden tus afectos, tu sangre. El daño moral fue enorme».
El impacto familiar y la protección a sus hijos, Agustín y Pablo, por parte del Negro González Oro
La mayor preocupación del conductor, durante aquel período, radicó en amortiguar las consecuencias del colapso patrimonial en la vida cotidiana de sus hijos.
Oscar «el Negro» González Oro reconoció que ver las privaciones y tensiones que afectaron a Agustín —su hijo biológico— y a Pablo —hijo de su hermano Armando, pero criado por el periodista desde muy pequeño— representó el capítulo más difícil de su biografía íntima: «Fue lo peor que me pasó en la vida, quizás no tanto por mí, sino por ver sufrir a mis dos hijos, porque Agustín y Pablo la pasaron muy mal«.
A partir de aquella experiencia de desengaño, el comunicador tomó distancia afectiva definitiva y redefinió sus lazos personales, prescindiendo también de una relación cotidiana con sus otros hermanos, Pedro y Ricardo: «No estamos peleados, pero no nos frecuentamos. Me hice hermanos en la vida que son mejores que los de sangre».
Detrás de las décadas doradas de Oscar "el Negro" González Oro, marcadas por el liderazgo absoluto en el dial y los contratos millonarios que acompañaron su época de mayor esplendor, la vida de una de las voces más populares de Argentina escondía una herida afectiva que jamás cicatrizó por completo.
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