Conflicto en Medio Oriente: Estados Unidos redujo las exportaciones de Irán e incrementó la tensión en el estrecho de Ormuz
El país norteamericano consiguió aumentar el flujo de petróleo por una de las rutas marítimas más importantes del mundo y redujo las exportaciones iraníes, alejando una salida diplomática entre ambas naciones.
Estados Unidos logró en las últimas semanas reducir parcialmente el control de Irán sobre el estrecho de Ormuz y prácticamente paralizó las exportaciones petroleras iraníes. Sin embargo, la guerra junto a Israel continúa lejos de una resolución y mantiene abierto un escenario de tensión militar y económica en Medio Oriente.
El conflicto inicialmente se proyectaba por algunas semanas, pero hasta el momento lleva más de seis meses. Un acuerdo alcanzado en junio se desmoronó rápidamente y desde entonces no hubo avances significativos en las negociaciones.
La presión económica sobre Teherán todavía no provocó cambios significativos en la posición del gobierno iraní. Por el contrario, especialistas advierten que una profundización del aislamiento podría llevar al país a intensificar sus acciones militares. En paralelo, los hutíes de Yemen, aliados de Teherán, incrementaron sus ataques contra Arabia Saudita y sumaron otro foco de tensión regional.
Mientras continúan los enfrentamientos de menor intensidad, Washington tampoco mostró hasta ahora una estrategia clara para poner fin a las hostilidades.
El petróleo y el estrecho de Ormuz, en el centro del conflicto
Irán había conseguido bloquear de manera efectiva el estrecho de Ormuz durante los primeros días de la guerra, una vía estratégica por la que en tiempos de paz circula alrededor de una quinta parte del petróleo y el gas comercializados a nivel mundial. Al mismo tiempo, Teherán había mantenido sus propias exportaciones de crudo, principalmente hacia China.
La situación comenzó a modificarse durante las últimas semanas. El bloqueo estadounidense redujo las exportaciones iraníes desde unos 1,85 millones de barriles diarios registrados durante el segundo trimestre del año hasta aproximadamente 255.000 en agosto. En sentido contrario, las exportaciones de otros países de la región a través del estrecho crecieron hasta alcanzar unos 8,4 millones de barriles diarios en septiembre.
El aumento del flujo petrolero, sin embargo, requiere un importante despliegue militar estadounidense en la zona. Según los datos citados por Associated Press, la guerra ya representó un costo superior a los 37.500 millones de dólares para Estados Unidos y dejó 18 militares estadounidenses muertos. El impacto económico y político del conflicto también podría convertirse en un factor para las elecciones legislativas de noviembre.
Los hutíes aumentan la presión sobre Arabia Saudita
Las nuevas sanciones y las restricciones a las exportaciones golpearon con fuerza a la economía iraní, con aumentos de precios y mayores filas en las estaciones de servicio. Pese a esto, Teherán no dio señales de realizar concesiones sobre el estrecho de Ormuz, su programa nuclear ni su respaldo a distintos grupos armados de Medio Oriente.
En ese escenario, los hutíes intensificaron sus ataques contra instalaciones petroleras y embarcaciones de Arabia Saudita. Las acciones también amenazan el tránsito por el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y constituye una ruta fundamental hacia el canal de Suez.
Los ataques dañaron, entre otras instalaciones, la refinería saudita de Jizan, importante proveedora de diésel y combustible para aviones con destino a Europa.
La escalada volvió a impactar en los mercados internacionales: el barril de Brent superó esta semana los 100 dólares y el precio del diésel alcanzó niveles récord. Mientras Washington intenta sostener el tránsito petrolero por Ormuz, los analistas advierten que Irán podría responder a la creciente presión económica mediante una escalada directa o a través de sus aliados regionales, prolongando una guerra que todavía no muestra un vencedor ni una salida política cercana.
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