La derecha de Brasil rechazó la denuncia por fraude electoral de Flávio Bolsonaro y critican su escape a EE.UU.: «Ni su papá sabía»

El presidente del Partido Liberal -por el cual Flávio se presentó a candidato a presidente-,  Valdemar Costa Neto, visitó a Jair Bolsonaro en su domicilio y a la salida cuestionó la autoproclamación como presidente de su hijo. Incluso, la denuncia generó poco eco entre los propios aliados del bolsonarismo y hasta los principales medios del país brasileño calificaron al escrito como "golpista".

Por Gabriel Jara

Fotos: Gentileza.

Las acusaciones de fraude electoral impulsadas por Flávio Bolsonaro tras su sorpresiva huida hacia los Estados Unidos encontraron un fuerte muro dentro de sus propias filas políticas. A menos de 24 horas de la publicación de su extensa carta abierta, donde denunciaba haber sido víctima de un robo en el balotaje que consagró la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva, las principales figuras de la derecha brasileña, gobernadores aliados, dirigentes de su campaña y autoridades partidarias salieron a desmentir sus afirmaciones, mientras la prensa nacional lo acusó de ensayar una intentona golpista.

La fuga y posterior proclamación desde tierra norteamericana sorprendió hasta su propia familia. Valdemar Costa Neto, titular del Partido Liberal (PL) —la fuerza que impulsó su candidatura presidencial— visitó a Jair Bolsonaro, quien se encuentra bajo arresto domiciliario en su domicilio tras ser condenado por tramar un golpe de Estado. A la salida de la reunión, el presidente partidario se despegó del senador, remarcó que el expresidente desconocía el plan de fuga de su hijo y advirtió sobre el impacto político de este accionar.

A su vez, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el ingreso del legislador a su país, pero tomó distancia de sus declaraciones. Aunque el líder republicano consideró que la familia Bolsonaro fue tratada de manera injusta, se rehusó a respaldar la autoproclamación y aclaró que no se involucrará en el conflicto político brasileño.


El partido de Bolsonaro se despega de su autoproclamación a presidente


El desconcierto en las filas conservadoras se visibilizó con las declaraciones de Valdemar Costa Neto, quien dialogó con la prensa en las afueras del condominio de Jair Bolsonaro. «Nadie aprobó la carta. Nadie aprueba esta situación que ocurrió con Flávio… queremos llevar el país hacia adelante», afirmó el titular del Partido Liberal, y sentenció: «A mí no me gustó».

El dirigente reveló además que el senador ocultó su escape a su círculo más íntimo: «Él vino a ver al padre, ni Bolsonaro sabía que él se iba». En sintonía, según consignó el blog del periodista Valdo Cruz en el portal G1, el líder partidario analizó junto al exmandatario «la pésima repercusión de la fuga y de la divulgación de la carta». Según trascendió, Valdemar teme un debilitamiento del PL justo cuando la agrupación ganó fuerza territorial tras las elecciones. Si bien la senadora electa Michelle Bolsonaro podría ocupar ese espacio de liderazgo dentro del movimiento, la familia se resistiría a cederle terreno.

La postura oficial del Partido Liberal, de hecho, se contrapuso de forma directa a la denuncia del legislador. A pesar de los reclamos del excandidato, la cúpula del espacio conservador emitió un comunicado donde aceptó la derrota: «Reconocemos el resultado presidencial proclamado por el Tribunal Superior Electoral (TSE), pero entendemos que los cuestionamientos levantados necesitan ser debidamente esclarecidos dentro de un debate político equilibrado y democrático».


Aliados desmienten el fraude y la prensa de Brasil alerta por «golpismo»


El aislamiento de Flávio Bolsonaro se profundizó cuando los principales referentes de su espacio desactivaron la hipótesis del fraude. Tarcísio de Freitas, el influyente gobernador reelecto de San Pablo, subrayó que «es preciso respetar el resultado de las elecciones del domingo» y mirar hacia adelante porque los comicios «ya terminaron».

Días antes, el gobernador se había reunido junto al senador Rogério Marinho con Flávio Bolsonaro, previo a que este último huyera en un vuelo privado que partió desde Misiones. El propio Marinho, quien se desempeñó como coordinador de la campaña electoral bolsonarista, se distanció de su correligionario al asegurar tajantemente que «no hay pruebas de un fraude».

El repudio al escrito de Bolsonaro se extendió a otras fuerzas de la derecha que apoyaron su candidatura. Partidos como Unión Brasil, PSD, PSDB y MDB defendieron el escrutinio que arrojó un 51% para Lula da Silva y un 48% para el senador.

En particular, Unión Brasil publicó un texto para descartar cualquier adulteración, afirmar que la jornada se desarrolló con «total normalidad» y advertir que la democracia «es un valor innegociable». En paralelo, el presidente del Tribunal Superior Electoral y actual juez del Supremo, Kassio Nunes Marques —nominado a su cargo en 2020 por Jair Bolsonaro—, garantizó la absoluta normalidad del proceso y ratificó la legalidad de la votación.

La prensa brasileña no dudó en calificar el accionar del excandidato como «golpista». El diario Folha de S. Paulo tituló en su portada: «Flávio Bolsonaro se enfrenta al aislamiento tras una carta que incitaba al golpe de Estado y una operación de distracción que incluía una fuga a Estados Unidos», para luego agregar en un editorial que el senador «repite la farsa del fraude electoral en una carta patética». Por su parte, el medio O Globo encabezó su sitio con «Tres cartas y diez mentiras: las incoherencias del mensaje golpista de Flávio», en alusión a las múltiples versiones que el dirigente debió publicar tras autoproclamarse erróneamente como presidente electo.


El escape, la causa por corrupción y la reacción de Donald Trump


La huida hacia EE.UU. ocurrió luego de que la Justicia le prohibiera abandonar el país. Flávio Bolsonaro incumplió la orden de entregar sus pasaportes y evadió una resolución del ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, dictada en el marco de una investigación originada en Río Grande do Sul por supuesto lavado de dinero, evasión de divisas y uso de casas de apuestas. El propio gobierno de Javier Milei colaboró en la logística del escape, que incluyó un extenso traslado terrestre de 1.600 kilómetros desde Brasilia hacia la triple frontera y un vuelo privado que despegó de Puerto Iguazú; aunque Globo reportó sospechas de la Policía Federal sobre un posible paso previo por Buenos Aires.

Bolsonaro aterrizó el miércoles a las 9:30 en el aeropuerto ejecutivo de Opa-Locka, en Miami, junto a su esposa Fernanda y sus dos hijas. Tras reencontrarse con su hermano Eduardo Bolsonaro —residente en EE.UU. desde principios de 2025— y suspender una conferencia de prensa, publicó una carta donde primero se autodenominó «presidente» y luego borró para definirse como «líder».

Allí, insistió en que fue víctima de un fraude materializado por el exabogado de Lula, Cristiano Zanin, a través de la prolongación ilegal del horario de votación, un argumento desmentido por los datos oficiales.

Frente al revuelo internacional, el presidente estadounidense Donald Trump abordó la situación de Bolsonaro, a quien considera un aliado, pero evitó involucrarse en su reclamo político.

«No voy a hacer un comentario sobre eso, pero sé que le dimos permiso para entrar al país, así que ya veremos; pero yo no voy a involucrarme. Fue una elección muy extraña», declaró el mandatario. El líder republicano confirmó que Estados Unidos concedería visados a la familia, y justificó su ingreso bajo el argumento de que sufrieron un trato hostil en Brasil: «Me pareció que fueron tratados de manera muy injusta y no tomé partido en la elección; pero cuando veo algo que resulta inapropiado, lo señalo. Creo que él y su familia fueron tratados de manera muy injusta».


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