La industria argentina registra el menor uso de la capacidad instalada en 14 años

El dato implica que casi la mitad del potencial productivo permanece sin uso, en un contexto donde la demanda interna no logra consolidarse y la competencia externa gana terreno.

Por Redacción

La industria registra el menor uso de la capacidad instalada en 14 años. Foto: Argentina.gob

El último informe del INDEC encendió una señal de alerta sobre el presente de la industria manufacturera. En febrero, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 54,6%, por debajo del 58,6% registrado en el mismo mes del año anterior, lo que refleja un nivel de actividad debilitado y con amplias diferencias entre sectores.

El dato implica que casi la mitad del potencial productivo permanece sin uso, en un contexto donde la demanda interna no logra consolidarse y la competencia externa gana terreno. La situación configura un escenario de recuperación lenta y desigual, según coinciden distintos analistas.

Un mapa industrial con fuertes contrastes


El indicador muestra una marcada heterogeneidad, aunque con una tendencia predominante: la mayoría de los sectores opera por debajo de sus niveles habituales, con plantas funcionando a menor ritmo, líneas de producción interrumpidas y ajustes en la actividad.

De acuerdo con el economista Claudio Caprarulo, de la consultora Analytica, el sector atraviesa un “modo supervivencia”, con niveles que no se observaban desde 2009 —excluyendo el impacto excepcional de 2024—.

En ese contexto, la refinación de petróleo aparece como la principal excepción. Con una utilización del 88,9%, es el único rubro que supera su promedio de la última década y mantiene una tendencia en alza, impulsado por el dinamismo energético.

En contraste, los sectores vinculados a la construcción figuran entre los más golpeados. Los productos minerales no metálicos —como cerámica y materiales de obra— operan muy por debajo de sus niveles históricos, mientras que la metalmecánica también muestra un retroceso significativo.

A su vez, las ramas más expuestas a la apertura comercial registran caídas profundas. El sector de caucho y plástico presenta niveles muy por debajo de su promedio histórico, con fuerte impacto en la producción de neumáticos. En la misma línea, los textiles operan en valores que no se veían desde la salida de la convertibilidad a comienzos de los 2000.

El caso automotor y el peso de las importaciones


Uno de los ejemplos más claros del desbalance actual es el sector automotor. Aunque los patentamientos alcanzan niveles elevados, la producción local no logra acompañar ese crecimiento.

Más del 80% de los vehículos registrados son importados, en un contexto donde el crédito prendario muestra debilidad. Desde junio, la producción acumula una caída del 13,2%, y la utilización de la capacidad instalada en febrero se ubicó en apenas 38,9%.

Este desacople refleja una dinámica en la que el consumo se sostiene parcialmente, pero sin traccionar a la industria nacional, lo que profundiza la ociosidad en las plantas y limita la recuperación del sector.


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