Javier Milei negó una posible recesión, ratificó el derrame económico de Vaca Muerta y destacó el vínculo con Bullrich

Tras su llegada de Nueva York, el presidente habló luego de que el J.P. Morgan y las principales consultoras del país recorten sus proyecciones de crecimiento por los últimos datos difundidos por el Indec. Además, se refirió a las internas dentro del Gobierno y le respondió al ex ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, tras sus dichos sobre el impacto de la actividad hidrocarburífera en Neuquén.

Por Redacción

Foto: Gentileza.

Tras su llegada al país luego de su participación en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, el presidente Javier Milei brindó una extensa entrevista televisiva en la que abordó todos los frentes de su gestión. El mandatario desestimó los pronósticos negativos de las entidades financieras internacionales, defendió sus indicadores sociales y laborales, cruzó con dureza a exfuncionarios económicos y detalló la dinámica interna de su espacio político.

En diálogo con LN+, Milei rechazó categóricamente que la Argentina se encamine hacia una recesión económica y enmarcó las turbulencias actuales dentro de un proceso de transformación profunda de la matriz productiva nacional.


El rechazo a los pronósticos de recesión y el cambio de consumo


El Presidente fue consultado directamente por la caída mensual del 2,9% que registró la actividad económica (EMAE) en julio, dato que llevó al banco estadounidense J.P. Morgan a recortar a 1,5% su pronóstico de crecimiento para 2026 y a anticipar una contracción del 4% a tasa anualizada para el tercer trimestre. Frente a esto, Milei negó que exista una recesión, la cual se define técnicamente por dos trimestres consecutivos de caída, y aseguró que «los indicadores están arrojando cualquier cosa».

«Lo que hay es una desaceleración del ritmo de expansión», afirmó el mandatario, quien cuestionó la lectura de los datos desestacionalizados. Según su análisis, este tipo de mediciones se arman en función de la historia, por lo que, «si una economía tiene muchos cambios estructurales, los desestacionalizados miden mal». Por ese motivo, explicó que su Gobierno se enfoca en el indicador de «tendencia a ciclo». En esa línea, garantizó que su administración logrará cuatro años seguidos de crecimiento y sentenció: «Estamos en niveles máximos de PBI y de PBI per cápita, máximos de consumo privado y máximos de exportaciones».

Para el Presidente, el estancamiento que acusan algunos rubros masivos no responde a una crisis, sino a que «está cambiando la modalidad de consumo» y la economía se encuentra reasignando recursos. Como ejemplo, instó a mirar los balances de Mercado Libre y relató una anécdota sobre las quejas del sector de indumentaria: «Le preguntaron a una chica dónde compraba y respondió: ‘En Temu’. Listo, se acabó la discusión».

Al defender la apertura comercial y la desregulación, Milei comparó la situación de las empresas que se quedan atrás con la eventual quiebra de una fábrica de televisores en blanco y negro, argumentando que no tiene sentido sostenerla con barreras o emisión. Además, criticó el proteccionismo ejemplificando con el mercado de los neumáticos: «Si yo me quiero comprar otra marca, es un problema mío. Si además esa situación hace que usted tenga que pagarlo cuatro o cinco veces más caro, lo están robando».

También sumó a la ecuación el impacto del escenario internacional, señalando que el mundo sufrió un «shock externo brutal» por lo que sucede en el estrecho de Ormuz y con el precio del petróleo, lo que contrajo la oferta global e impacta en la economía local.


Milei rechazó el concepto de «uberización» y destacó los índices de empleo y pobreza


En cuanto al panorama laboral, y frente a la desocupación del 7,9% informada por el Indec para el segundo trimestre, Milei relativizó el salto. Argumentó que los números «no son sustancialmente distintos a los que teníamos durante 2023», recordó que el promedio histórico de desempleo en Argentina es del 9,8% y atribuyó el fenómeno a una expansión de la oferta, es decir, más gente buscando trabajo.

Lejos de admitir una crisis de empleo, el jefe de Estado destacó que durante su gobierno se crearon más de 500.000 puestos de trabajo y que, si se descuentan los despidos en el sector público, la cifra asciende a 600.000, un volumen de creación que, según afirmó, no se veía desde 2011.

Asimismo, defendió la expansión del trabajo informal y rechazó el concepto de «uberización»: «Trabajo es trabajo. El Uber alguien lo tiene que tomar. Si alguien lo está usando es porque lo puede pagar y porque entonces hay otro empleo en otro lado; hay demanda para ese empleo». El Presidente también aclaró que el salto en la informalidad comenzó a subir en 2020, impulsado por la pandemia.

Sobre el plano social, Milei reivindicó los resultados de su gestión asegurando que con los nuevos datos lograron sacar a 12 millones de personas de la pobreza. Detalló que la indigencia bajó del 20% al 6% y que la pobreza infantil se redujo del 70% al 42%. Atribuyó este éxito a la eliminación de los «gerentes de la pobreza», lo que permitió duplicar los recursos que llegan a los sectores vulnerables sin aumentar un peso el gasto.

En este sentido, destacó que hoy la Asignación Universal por Hijo y los programas Alimentar y Mil Días cubren el 100% de la canasta básica, cuando antes apenas alcanzaban el 40%. A esto sumó su política de seguridad, argumentando que los índices delictivos están en los niveles «más bajos de la historia», y sostuvo que esto beneficia principalmente a los sectores vulnerables que no pueden pagarse seguridad privada.


Las réplicas a Rubinstein, Prat-Gay y Kicillof


El mandatario aprovechó este bloque de la entrevista para cargar contra sus críticos. Expresó que no puede creer la «deshonestidad intelectual de los economistas» y sostuvo que muchos celebran cualquier dato negativo simplemente por «el odio que le tienen a este gobierno».

Milei fue lapidario contra Gabriel Rubinstein (exviceministro de Economía de Alberto Fernández), quien había advertido que el dólar quedó demasiado bajo en términos reales, el Presidente contestó: «Era el verdadero ministro de Economía de la gestión anterior, mientras Massa se paseaba como candidato. ¿Usted cree que dejaron un país razonable?».

Además, apuntó que la gestión anterior dejó un 57% de pobreza, 211% de inflación minorista, 300% de inflación mayorista y cuatro bases monetarias venciendo en un solo día. Además, trató de «cobardes» a quienes piden un tipo de cambio real más alto, asegurando que lo que buscan en el fondo es «reventarle el salario a la gente» y hundir a los trabajadores en la pobreza.

También apuntó contra Alfonso Prat-Gay (exministro de Hacienda de Mauricio Macri), luego de que este afirmara que la actividad hidrocarburífera de Vaca Muerta «no derrama» en la provincia de Neuquén. «Él fue ministro de Hacienda de Macri y el campeón del gradualismo. Ese programa terminó con una inflación duplicada y con el PBI casi un 4% abajo. No tiene autoridad moral«, sentenció, para luego ratificar tajantemente: «Sí derrama». En el mismo sentido respondió el gobernador Rolando Figueroa.  «Te vi en Neuquén. Veo que no has recorrido. No comparto en absoluto tus apreciaciones desde el Obelisco”, escribió en sus redes sociales y sentenció: “La próxima vez te saco a recorrer mi provincia, que ha logrado lo que muchos en el país no hicieron cuando tuvieron su oportunidad”.

Sin mencionarlo por su nombre, el jefe de Estado también cruzó al gobernador bonaerense Axel Kicillof, a quien tildó de «energúmeno con tanto desprecio por los datos». Contrastó la visión del mandatario provincial —quien en Nueva York calificó la economía argentina de «desastre»— con los elogios que el Gobierno recibió por parte de la directora del FMI, Kristalina Georgieva, y del economista argentino radicado en Estados Unidos, Sebastián Galliani, quien según Milei «habló maravillas del programa».


Qué dijo Milei sobre la suba del riesgo país en septiembre


Al analizar el riesgo país y el clima de negocios, Milei vinculó la cautela de las inversiones con el escenario electoral. «Usted no se va a jugar a formalizar y terminar de materializar ciertas inversiones si del otro lado viene Drácula, Frankenstein y todo el tren fantasma», graficó.

Aseguró que la oposición repite la fórmula del año pasado, intentando «generar terror en la gente» porque «no tienen problema en destruir todo con tal de volver al poder». Sin embargo, se mostró confiado en que el 70% de los argentinos «no quiere volver a ese pasado» de decadencia de los últimos cien años. En ese marco, calificó las elecciones de 2027 como una «oportunidad histórica» y reiteró su postura respecto al sistema electoral actual, definiendo a las PASO como «inmorales» y «viciadas».

En materia financiera, el Presidente garantizó que el país tiene «cerrado el financiamiento del sector público hasta fin del año que viene» y subrayó que la probabilidad de default que el mercado le asigna a su administración es «literalmente del 0%».

Aunque reconoció que existe una «dolarización de cartera», detalló el arsenal con el que cuenta el Banco Central para enfrentar la volatilidad: la acumulación de más de 20.000 millones de dólares en reservas, un swap de 20.000 millones con Estados Unidos, otro swap de 20.000 millones con China, y la posibilidad de abrir posiciones en el mercado de dólar futuro por otros 15.000 millones. Para ponerlo en perspectiva, comparó estas herramientas con la base monetaria del país (que calculó en 30.000 millones de dólares) y enfatizó: «¿Usted se da cuenta que solo con la posición de futuro puedo sacar la mitad de los pesos que andan dando vuelta en la calle?».


La interna oficialista, Patricia Bullrich y la «Mesa Política»


El mandatario descartó de plano que las recientes divergencias legislativas y políticas con la senadora Patricia Bullrich representen una crisis interna. Calificó su relación con la presidenta del bloque oficialista en la Cámara Alta como «excelente» y elogió su figura: «Conoce la lógica argentina. Patricia juega a la mancha con los aviones, así que no la subestimen».

Para Milei, las diferentes posturas dentro del oficialismo sobre temas como el juicio político a jueces, el vínculo con la prensa o la ley de discapacidad, fortalecen al espacio. «Los liberales no somos manada; hay distintas miradas», argumentó, añadiendo que «si todos opinan lo mismo, no hay nadie pensando».

Al ser consultado sobre si Bullrich está construyendo una candidatura presidencial o si podrían integrar una fórmula conjunta, el Presidente pidió dejar trabajar tranquilos a los dirigentes y no imponerles restricciones. Detalló que la conducción de las negociaciones recae en la «mesa política», conformada por la propia Bullrich, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el asesor Santiago Caputo; el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el legislador Diego Santilli.

Cuestionó severamente a los analistas políticos por intentar buscar controversias y vender «notas» basándose en debates naturales, comparando ese enfoque con el periodismo de espectáculos. Sobre las desinteligencias en la gestión cotidiana, como las idas y vueltas con el área de discapacidad, admitió que pueden ocurrir porque están haciendo «un montón de cosas todo el tiempo». En ese punto, adelantó que el Poder Ejecutivo enviará su propuesta sobre discapacidad y que el Congreso trabajará sobre ella durante el debate del Presupuesto, bajándole el tono al conflicto al decir que «no es tan dramática» la situación y que «los únicos que no se equivocan son los que no hacen nada».


Olivos como base militar, la ONU y la visita del papa León XIV


La entrevista también abordó los recientes cambios en la Quinta de Olivos, donde el Gobierno despidió a 12 trabajadores —incluyendo al intendente de la residencia, Osvaldo Javier Sosa— tras una investigación interna por presuntas filtraciones de las actividades del círculo presidencial. Milei justificó la decisión explicando que el predio recibió «el tratamiento de una base militar» y ahora cuenta con cuestiones de seguridad mucho más profundas. El control integral quedó en manos de la Casa Militar (bajo la órbita de Karina Milei), con un plazo de 60 días para completar el traspaso. «Tengo algunos enemigos pesados acá y en el mundo», advirtió el mandatario para dimensionar las medidas.

En el plano internacional, el jefe de Estado renovó sus duras críticas hacia la Organización de las Naciones Unidas. Aseguró que la ONU es una «organización inútil» con la que no se avanza nada y que busca «sembrar terror en el mundo». En su ataque, responsabilizó a la gestión global de la pandemia definiéndola como un «manejo genocida». Sumó a sus cuestionamientos a la «cultura woke», afirmando que «los está destruyendo». Como contraste a ese escenario, celebró el éxito de su viaje a Nueva York rematando con un mensaje para la tribuna: «Nos volvimos con un apoyo financiero, que la saquen del ángulo».

Finalmente, el Presidente se refirió a la confirmada visita del papa León XIV a la Argentina, estipulada para el próximo mes de noviembre. Milei expresó que esperan su llegada «con mucha alegría» y valoró el acontecimiento tanto desde la fe como desde la investidura institucional.

Al ser consultado sobre si teme que el Sumo Pontífice emita discursos sobre justicia social o igualdad durante su estadía, el Presidente se mostró relajado: «El Papa hablará de lo que tenga que hablar y dirá lo que tiene que decir. ¿Y cuál es el problema?«. Asimismo, calificó como «una estupidez» las críticas que lo acusaron de utilizar políticamente el encuentro por haber retuiteado una publicación oficial, aclarando que el único objetivo del mensaje fue mostrarle a la población la agenda del Papa.


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