Del Lanín al Domuyo: la travesía de Gabriela y Emilce por los cuatro volcanes más icónicos de Neuquén
Superaron vientos hostiles y el cansancio extremo para alcanzar las cumbres más emblemáticas. "Cada montaña se respeta", la lección de estas dos amigas aventureras.
Gabriela Palicura miraba el Lanín desde la orilla del Paimún y pensaba: “Algún día voy a llegar a la cumbre”. Lo logró y, además, alcanzó la cima del Copahue, el Tromen y el Domuyo. Emilce, su compañera de trekking, también caminó hasta la punta de estos cuatro volcanes emblemáticos de Neuquén. ¿Cuál es el más difícil de alcanzar? “Todos tienen su dificultad”, remarcaron. Cada uno tiene su particularidad y todos valen la pena. La pregunta es por dónde empezar.
Cumbre en el volcán Copahue: el olor a azufre y una vista increíble
Gabriela empezó por el Copahue en marzo de 2023. Subió acompañada por su esposo y un grupo de trekking. Antes ya había escalado algunos cerros, pero nunca un volcán y el imponente macizo se lo hizo saber. “Sentimos la dificultad porque había acarreo, roca suelta. Antes de llegar al cráter, sentimos el olor a azufre, eso nos llamó mucho la atención. Vimos las lagunas Las Mellizas. Fue importante el ascenso y la vuelta también. Tiene 2.997 metros y para ser la primera vez, fue bastante intenso”, relató.
Para Emilce, que el Copahue sea un volcán activo le da otra impronta. Era el segundo volcán que subía, pero no por eso menos significativo. No conocía Caviahue y la aldea de montaña le pareció enigmática. Su aroma particular lo vuelve emblemático. “Llegás al cráter y sentís ese olor a azufre. Tiene cierto misterio por todo lo que lo rodea, las termas, todo eso es muy lindo”, resaltó.
Para ambas, el Copahue fue el más amable de los volcanes neuquinos. Lo hicieron en una sola jornada de subida y bajada y no requirió tanta técnica como los otros. “Si miro para atrás y pienso en todos los que hice, el que me resultó más fácil fue el Copahue”, señaló Emilce. “Si es por dificultad, primero empezar con lo más sencillo, el Copahue, por ejemplo, y después Lanín”, sugirió Gabriela. Pero a no subestimar: “Cada montaña se respeta”, recalcaron.

El volcán Lanín, tan emblemático como «hostil»
Emilce arrancó por el más icónico: el famoso volcán Lanín, el primero al que subió. Comenzó a practicar trekking a principios de 2024 y con sus compañeros de Pioneros Trek especulaban sobre subir a la cima. Para diciembre de ese año, el sueño se materializó, pero hasta alcanzarlo iban a tener que atravesar fuertes vientos, nieve, frío y un clima que los propios guías definieron como “hostil”.
“Nos recibió así, con un sacudón terrible. Pensábamos que no íbamos a poder hacer cumbre por cómo había sido el primer tramo hasta el refugio”, comenzó a relatar y continuó: “La noche anterior, ya metidos en la bolsa de dormir, escuchábamos el viento. En ese momento todos dijimos: ‘Ni locos vamos’”.
A las 2 de la mañana los despertaron para seguir. Aunque las fuertes ráfagas persistían, el temor se disipó por la confianza que les trasmitían los guías. Se calzaron las linternas y emprendieron camino. Gabriela también estaba en ese grupo. “Fue bravo. No nos regaló nada el volcán Lanín, pero le presentamos pelea, como quien dice. En una parte el viento era tan fuerte que te tenías que apoyar en los bastones porque si no te tiraba. Nos maltrató mucho”, comentó.
Ya en lo más alto del Lanín, las lágrimas no paraban de brotar. “En la cumbre el viento nos abrazó. Fue muy emocionante. Todos estábamos llorando. No podíamos creer lo que habíamos logrado”, relató Gabriela. Para Emilce, “la cumbre la vas viviendo todo el tiempo”, incluso antes de llegar. “Y sí, fue una satisfacción enorme haber llegado y decir: ‘Acá estamos’”, enfatizó.
Tromen: un volcán «heavy»
Después del Lanín y el Copahue, el grupo empezó a preguntarse: “¿Y ahora qué hacemos?”. Casi al unísono, señalaron a Tromen como el próximo volcán en la mira. Aquí las fechas son confusas, pero recuerdan que, aunque el ascenso fue más gradual, la distancia y la pendiente lo convirtieron en un volcán exigente para ambas. Lo hicieron en un solo día, por una ruta distinta a la conocida como “la de los milicos”.
“El Tromen es heavy, es pesado. Tiene un acarreo importante. Son esas piedras sueltas, esa arenita que no te permite marcar tu huella. Hacés un paso y retrocedés dos”, explicó Gabriela. Contó que, además, la noche anterior se había descompuesto y, al día siguiente, arrancó la travesía algo “débil” físicamente.
Emilce también tuvo un encuentro “duro” con el macizo neuquino. “A mí me costó más Tromen que el Lanín”, comentó. En la montaña nada está asegurado. “Depende cómo estás físicamente, mentalmente, se juega todo. A mí me faltaba mucho el aire. No llegué a mal de altura, pero me agarró como taquicardia. Lo sentí más complicado, más dificultoso en lo físico”, remarcó.
De esa experiencia le quedó una enseñanza: el ritmo lo es casi todo. Lejos de desalentarse, lo tomó como una lección para la siguiente travesía. “En ese momento aceleré mucho y por eso me pasó. En la próxima mantuve más el ritmo, que es lo que siempre nos dice el guía: mantengan el mismo ritmo, tranquilos, paso a paso, no se agiten”, recalcó. Con el Tromen confirmaron que cada volcán se sube “con mente, corazón y alma”, como dice Gabriela.
Domuyo: entre el miedo, el cansancio y una cumbre emotiva
La experiencia de subir al Domuyo está bastante fresca. Fue en febrero de 2026, en una de las excursiones más desgastantes, hasta ahora, y donde vivieron momentos de verdadero temor. “Lo que me dio miedo fue que en un momento había que ponerse los grampones. Para que tengas una idea, en esa época nunca hay nieve, pero este año hubo. Así que teníamos que usar grampones y nos teníamos que sentar en una ladera. Había que agarrarse con todas las manos, los dedos, las uñas, porque si no te caías”, relató Emilce.
El volcán las puso a prueba con varias “falsas cumbres” que comenzaron a malhumorar al grupo. “Era mucha cabeza, constancia y seguir, pero se hacía eterno. Llegábamos hasta la piedra que creíamos que era la cumbre y no era, tenías que seguir. Y así varias veces, fue muy largo”, aseguró Emilce.
A Gabriela también la empezaba a impacientar no llegar. “Cuando decíamos: ‘bueno, aquella es la última y ya está la cumbre’, no. Nos quedaba otra más y así sucesivamente. El mal de altura te empieza a jugar en contra, vas como flotando. Te sentís un poco indefenso, como que las energías se te caen un poquito, pero seguís la marcha”, agregó.
Eso terminó de unir al grupo. “Decíamos: ‘lo logramos, lo logramos’, porque no podíamos creer tantas falsas cumbres. Fue muy emotivo poder terminarlo. Todos estamos arriba de los 40 (Gabriela 48 años, y Emilce 46), la edad no es un impedimento, pero hay que preparase para poder lograrlo”, añadió Gabi. Pese al sacrificio, el miedo, el desgaste físico y mental, el Domuyo, “el techo de la Patagonia”, quedará por siempre en la memoria de Pioneros Trek. “Es un recorrido muy lindo, es como un cuadro. Donde te enfoques hay montañas. Más allá de que su paisaje es árido, es muy lindo el lugar”, comentó Gabriela.
Más allá de las cumbres, ambas coinciden en que cada paso está atravesado por los afectos. Emilce en los momentos difíciles piensa en sus hijas y en su pareja: “Me dan mucha fuerza para seguir. Sé que me están acompañando. Están siempre presentes en todos mis pensamientos, en cada paso que doy en la montaña”.
Gabriela, por su parte, ansía el regreso para festejar en su casa. “Me pone tan feliz volver y decir ‘pude hacer esto, puedo hacer lo otro’. La familia sabe todo lo que hacés y disfruta junto a vos con cada llegada”, resaltó. Porque, al final, detrás de cada cumbre hay un grupo en la montaña, pero también otro que espera abajo para escuchar, una y otra vez, la historia de cómo lo lograron.
Además de Gabriela Pa y Emilce Aiello, Victor Loncoy, Pablo Egea, Claudia Turrion y Claudia Villablanca son los integrantes de la escuela de montañismo, Pioneros Trek, que completaron hasta ahora el proyecto de subir a la cumbre de los cuatro volcanes emblemáticos de Neuquén. Muchos más están en proceso. Los interesados en participar pueden consultar a través de @pioneros_trek.
Comentarios