Trasplante renal: desarrollan un modelo argentino que predice el riesgo de rechazo e infecciones

Científicos del Conicet y del Cemic crearon una herramienta basada en la medición de un virus inofensivo que funciona como "inmunómetro", permitiendo adaptar la medicación a cada paciente.

Por Redacción

Marcela Echavarría (izq.), líder del estudio, Noelia Reyes, primera autora del trabajo y Fernando Poletta, también autor del trabajo y Director de la Unidad Ejecutora CEMIC-CONICET. Foto: Conicet.

Después de recibir un riñón trasplantado, comienza un equilibrio para el organismo ya que los medicamentos deben ser suficientes para evitar que el sistema inmunológico ataque al nuevo órgano, pero no tanto como para dejar al paciente demasiado expuesto a infecciones. Lograr ese punto es uno de los grandes desafíos en el seguimiento de las personas trasplantadas.

Frente a esa situación, investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas (Cemic) desarrollaron una herramienta que podría ayudar a anticipar qué pacientes tienen mayor riesgo de sufrir un rechazo del órgano o una infección. El modelo utiliza información clínica con la medición en sangre de un virus extremadamente frecuente en la población, pero que no provoca enfermedades.

Se trata de Torque Terno Virus (TTV), el cual -según los investigadores- su importancia no está en que cause una enfermedad, sino en que su cantidad en sangre parece reflejar cómo está funcionando el sistema inmunológico.

«Es como una especie de inmunómetro», explicó Marcela Echavarría, investigadora del Conicet, médica y directora de la Unidad de Virología (Unvir) de Cemic-Conicet, quién lideró este estudio publicado en Journal of Clinical Virology.

Un equilibrio difícil


Las personas que reciben un trasplante renal necesitan tomar medicamentos inmunosupresores para que sus defensas no reconozcan al nuevo riñón como algo extraño y lo ataquen. Pero esos mismos medicamentos tienen un efecto que puede jugar en contra.

Si la inmunosupresión es insuficiente, aumenta el riesgo de rechazo. Si es demasiada, aumenta la posibilidad de desarrollar infecciones.

Actualmente, los médicos controlan a los pacientes mediante evaluaciones clínicas, estudios de la función renal y mediciones de las concentraciones de los medicamentos inmunosupresores en sangre. En determinados casos también se realiza una biopsia renal, que continúa siendo la herramienta confirmatoria para diagnosticar un rechazo.

El trabajo de equipo Conicet y el Cemic propone, además de medir cuánto medicamento hay en el organismo, también observar cómo está respondiendo el sistema inmunológico de cada paciente.

¿Qué tiene que ver un virus que casi todos tenemos?


El TTV está presente en una gran parte de la población y, según explican los investigadores, no provoca enfermedades. Sin embargo, su cantidad en sangre puede variar según el estado del sistema inmunológico.

En los pacientes trasplantados estudiados, los investigadores observaron que una mayor inmunosupresión favorecía la replicación del virus, mientras que niveles más bajos de inmunosupresión se asociaban con una menor cantidad de TTV.

Por eso, los científicos plantean utilizar su carga viral como un indicador del estado inmunitario. La idea es que ese dato, combinado con información clínica, permita estimar si una persona está demasiado inmunosuprimida, demasiado poco inmunosuprimida o dentro de un rango más adecuado.

Tres años de seguimiento


Para desarrollar y evaluar el modelo, el equipo realizó un estudio prospectivo con 130 pacientes adultos que habían recibido un trasplante renal en el CEMIC entre 2018 y 2022.

Durante el seguimiento analizaron 871 muestras de plasma. Cada tres meses midieron la cantidad de TTV mediante una técnica molecular denominada PCR en tiempo real y la compararon con los controles médicos y las complicaciones que aparecían durante la evolución de los pacientes.

Los resultados mostraron que el 36,6% presentó algún episodio de rechazo clínico o subclínico, mientras que el 55,4% tuvo infecciones durante el seguimiento.

Pero el dato más relevante apareció al combinar la medición del TTV con otras variables clínicas. Ese modelo tuvo una capacidad predictiva mayor que la utilización del virus como único indicador.

Según los investigadores, alcanzó un valor predictivo negativo cercano al 98% para rechazo y superior al 94% para infecciones. Esto significa que el modelo mostró una buena capacidad para identificar a aquellos pacientes que tenían una baja probabilidad de atravesar esas complicaciones.

No busca reemplazar los controles


El hallazgo todavía no significa que los médicos puedan dejar de utilizar las herramientas actuales ni que el análisis del TTV vaya a reemplazar las biopsias o los controles habituales.

El próximo paso será validar el modelo en grupos más grandes e independientes de pacientes y estudiar si utilizar esta información para orientar las decisiones médicas efectivamente permite reducir los episodios de rechazo y las infecciones.

«El objetivo no sería reemplazar las herramientas que utilizamos hoy, sino complementarlas», explicó Echavarría.


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