«Es horroroso lo que hicieron»: el dolor del padre de Ángel tras la detención de los acusados en Comodoro Rivadavia
El juez Alejandro Soñis dispuso la medida cautelar por seis meses para Mariela Altamirano y Michael González. Fiscales revelaron que la víctima sufrió al menos 22 golpes en el cráneo y calificaron de "inverosímil" la versión de la madre del niño de cuatro años.
La Justicia de Comodoro Rivadavia dictó seis meses de prisión preventiva para Mariela Altamirano y Michael González, madre y padrastro de Ángel López, el niño de 4 años asesinado la semana pasada. El juez penal Alejandro Soñis avaló el pedido del Ministerio Público Fiscal tras conocerse los estremecedores resultados de la autopsia, que revelaron un cuadro de violencia extrema.
El magistrado consideró que existen riesgos procesales y falta de arraigo de los imputados, quienes han residido en diversas provincias como Misiones y Córdoba antes de su llegada a Chubut. Mientras la fiscalía sostiene que la muerte fue el resultado de una agresión directa, la defensa de los acusados intentó minimizar las lesiones bajo una argumentación que generó indignación en los tribunales de Barrio Roca.
La polémica defensa de los «coscorrones»
Uno de los puntos más críticos de la jornada fue el intento de los defensores públicos, Vanesa Vera y Alejandro Varas, de justificar las lesiones del niño. Según el informe forense, el cuerpo de Ángel presentaba «al menos 22 golpes» en la zona del cráneo, producidos entre 7 y 10 días antes de su muerte. Pese a la contundencia del estudio, la defensa describió estos impactos como simples «coscorrones» propinados en un supuesto contexto de correctivo familiar.
El fiscal Facundo Oribones rechazó categóricamente esta postura ante los medios: «20 coscorrones a un niño de 4 años realizados por una persona mayor de edad, atléticamente fuerte», cuestionó con ironía sobre la inverosimilitud del argumento defensivo. Asimismo, la fiscalía investiga si González posee conocimientos en artes marciales, lo que agravaría su responsabilidad en el ataque.
«Son unos asesinos»: el desgarrador testimonio del padre
En el exterior del edificio judicial, Luis López, padre biológico de Ángel, manifestó su profundo dolor mientras sostenía un juguete de su hijo. «Me lo mataron, quiero que se haga justicia», sentenció, calificando de «horroroso» el proceso de maltrato que sufrió el menor.

López repudió que los imputados pidieran condiciones de luz y baño en su lugar de detención, contrastándolo con la precariedad en la que vivía el niño: «Mi hijo no tenía ni un baño en su casa y ellos piden baño; lo tienen que dejar ahí como mugre, como sufría mi hijo».
Por su parte, Lorena Andrade, pareja de Luis y quien también crio al niño, describió a los acusados como «demonios» y recordó los cuidados que ella le brindaba frente a la negligencia denunciada. «Ángel hoy está en un cajón y no tiene luz, ni sus juguetes, ni su jardín, porque ellos le quitaron la vida», expresó conmovida ante los periodistas.
La fiscalía habló de una versión «inverosímil» y el avance de la causa
El jefe de fiscales, Cristian Olazabal, también dialogó con la prensa y desestimó la versión de la madre, quien aseguró haber practicado maniobras de RCP a su hijo durante 35 minutos antes de pedir auxilio. «Es inverosímil que estés 35 minutos haciéndole RCP a tu hijo en esas condiciones y el otro no llame por teléfono a la ambulancia», afirmó el fiscal, sugiriendo que hubo una clara intención de ocultar el hecho.
La investigación ahora se centrará en peritar los teléfonos celulares secuestrados y en determinar si existió el agravante de alevosía, dada la descarga de violencia desmedida contra un menor indefenso. Mientras tanto, los vecinos han comenzado a aportar testimonios sobre la vulnerabilidad de Ángel, indicando que era obligado a bañarse con agua fría en temperaturas invernales. «Esto no debería haber ocurrido nunca», concluyó Olazabal sobre un caso que ya tomó trascendencia nacional.
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